Max Verstappen volvió a dar un golpe sobre la mesa y, de paso, cerró el círculo. Con un ritmo aplastante de principio a fin, el piloto de Red Bull se llevó la victoria en el Gran Premio de Singapur, sumando los 33 puntos del fin de semana (tras ganar también la carrera al sprint) y borrando de su palmarés uno de los pocos trazados que se le resistían.
Ahora, al neerlandés solo le falta vencer en MadRing, estrenado hace apenas un mes, para conquistar todos los circuitos del calendario actual. Tras alargar la frenada para defenderse de un ajustado ataque de Charles Leclerc en la salida, el tetracampeón impuso su ley y selló su segundo triunfo consecutivo.
Por detrás del intratable Red Bull, la batalla estratégica y el caos final definieron el resto del podio. Leclerc logró asegurar la segunda plaza, mientras que Kimi Antonelli dio un paso de gigante hacia el Mundial de 2026.
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— DAZN España (@DAZN_ES) October 11, 2026
El piloto italiano, que estuvo sufriendo lejos de la cabeza durante gran parte de la prueba, apareció en el tramo final con gran habilidad. Antonelli aprovechó el hundimiento de Hamilton -a quien Ferrari dejó en pista con los neumáticos destrozados hasta caer a la sexta plaza- y una salida de pista de Lando Norris para colarse tercero.
Con este resultado, el joven líder elevó su ventaja a 102 puntos sobre George Russell (noveno tras una remontada estéril) y dispondrá de su primera bola de Mundial en la próxima cita de Austin.
Mal día de los españoles
La noche asiática dejó la cara más amarga para Carlos Sainz y Fernando Alonso, que terminaron muy lejos de los puntos (14º y 16º, respectivamente). Sainz vivió la impotencia de la mecánica de su Williams FW48 tras protagonizar una salida de escándalo, llegando a forzar un espectacular cuatro en paralelo para escalar hasta la décima posición.
Sin embargo, en apenas dos vueltas la batería dijo basta y el madrileño se vio abocado a una carrera de pura supervivencia, perdiendo la zona de puntos frente a los Haas y viendo cómo coches que venían por detrás, como el de Hadjar, le superaban sin remedio.
Fernando Alonso, durante el GP de Singapur.
Para Alonso, que partía desde el pit-lane tras tener que cambiar el turbo de su motor, la carrera fue una agonía constante. El asturiano lidió con graves faltas de potencia durante toda la prueba, llegando a estallar por la radio ("¡Es ridículo!") tras una relanzada de coche de seguridad virtual provocada por la rotura del Audi de Bortoleto.
Pese a dejar un agresivo adelantamiento sobre Valtteri Bottas en la vuelta 13 y tratar de jugar con la degradación estirando su parada hasta el giro 36 (solo Russell paró más tarde), Alonso regresó a su posición natural para cruzar la meta decimosexto. Un durísimo golpe de realidad que confirmó los errores de base de Aston Martin en un fin de semana que la escudería tenía marcado en rojo.
