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Bajo los imponentes focos artificiales que iluminan la calurosa noche asiática, el cuádruple campeón del mundo, Max Verstappen, volvió a demostrar su dominio absoluto al firmar la pole para la carrera Sprint del GP de Singapur, escoltado en la clasificación por George Russell y Charles Leclerc.

Al volante de su Red Bull, el neerlandés voló sobre las estrechas calles de Marina Bay, un trazado urbano que castiga con el abandono el más mínimo error de cálculo en la decimoséptima cita del Mundial de Fórmula Uno.

Durante la decisiva y frenética tercera ronda de clasificación, el actual líder del campeonato rozó la perfección. Montando el preceptivo neumático de compuesto blando, Verstappen bailó con su monoplaza al límite de los muros de hormigón.

Logró exprimir al máximo el chasis de la escudería austriaca para cubrir los 4.927 metros de la pista en un tiempo incontestable de un minuto, 31 segundos y 156 milésimas, encabezando el trío de cabeza.

Ese registro milimétrico le sirvió para batir por apenas 120 milésimas a Russell. La excelente actuación del piloto de Mercedes añade un atractivo extra a la lucha por el campeonato, donde el británico ocupa la segunda posición de la general e intenta presionar al líder.

Por su parte, Leclerc completó las tres primeras plazas a los mandos de su Ferrari, quedándose a 243 milésimas del tiempo de la pole. En la batalla interna de la marca alemana, Russell mantiene una cómoda ventaja de 84 puntos sobre su compañero de garaje, el italiano Andrea Kimi Antonelli, quien no pudo pasar de la séptima plaza de salida.

Día de la marmota

Para los representantes españoles, la sesión resultó ser un auténtico ejercicio de supervivencia debido a la altísima evolución de la pista y a las complejas condiciones del asfalto.

Fernando Alonso sufrió notables problemas para encontrar agarre a los mandos de su Aston Martin. El piloto asturiano tuvo que pelear constantemente con el tren trasero de su monoplaza a la salida de las curvas más lentas del trazado, viéndose relegado finalmente a partir desde el decimoquinto lugar en la parrilla.

El desafío se presenta aún más complejo para el madrileño Carlos Sainz. Lidiando con las evidentes carencias aerodinámicas y la falta de carga de su Williams en las reviradas calles de Singapur, no logró encontrar el ritmo necesario durante la tanda.

Fernando Alonso, durante el GP de Singapur. REUTERS

Ocupará la vigésima segunda plaza de salida, una posición muy retrasada que le obligará a buscar una estrategia alternativa y arriesgar desde el primer metro si quiere tener alguna opción de remontar.

La prueba corta de este sábado no dará ningún tipo de tregua. Disputada a 21 vueltas, supone 103,4 kilómetros de esfuerzo ininterrumpido, el equivalente a algo más de un tercio del Gran Premio principal.

El ganador de la Sprint se embolsará ocho puntos vitales para el campeonato, el segundo sumará siete, y así de forma decreciente hasta otorgar un único punto al octavo clasificado. La noche singapurense dictará sentencia antes del plato fuerte del domingo.