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El Gran Premio de Baréin, celebrado en el circuito malasio de Sepang, comenzó este domingo con una escena insólita para la nueva Fórmula 1: varios monoplazas perdieron la respuesta del acelerador durante la vuelta de formación, con la pista mojada y tras el coche de seguridad, antes de que Dirección de Carrera suspendiera el procedimiento de salida con bandera roja.

La carrera ya había sufrido un primer retraso de 40 minutos por una tormenta tropical que dejó acumulaciones de agua sobre el asfalto. Cuando los coches abandonaron finalmente la parrilla, con neumáticos intermedios y el Safety Car al frente, la situación derivó en caos.

El estreno de los monoplazas de 2026 en condiciones de lluvia acabó con coches ralentizados o detenidos en diferentes zonas del trazado.

Max Verstappen, autor de la pole, fue uno de los primeros en advertir el problema. "No tengo gas", comunicó por radio al equipo Red Bull después de perder capacidad de aceleración.

El neerlandés consiguió continuar, pero Lewis Hamilton se vio atrapado en una situación más comprometida: el Ferrari del británico avanzó a velocidad mínima y llegó a detenerse en la recta de meta antes de volver a ponerse en marcha mediante un reinicio de sus sistemas.

Desde el muro de Ferrari le trasladaron que se trataba de "un problema de software".

La incidencia no se limitó a los dos pilotos de la primera fila. Esteban Ocon y Valtteri Bottas también padecieron dificultades, al igual que Charles Leclerc, los dos Cadillac y los dos Audi. La secuencia dejó a una parte de la parrilla desordenada y muy retrasada respecto al coche de seguridad, con varios monoplazas prácticamente detenidos en plena pista.

La primera explicación técnica apunta a la gestión electrónica de las nuevas unidades de potencia a baja velocidad y con el acelerador cerrado durante demasiado tiempo.

En una vuelta lenta tras el coche de seguridad, el turbo pierde revoluciones; al pedir potencia de nuevo, el sistema descarga la batería para cubrir la demanda de par y puede quedarse sin margen.

La lluvia, el ritmo contenido y la ausencia de experiencia real sobre mojado con la reglamentación de 2026 agravaron el problema. Tras el incidente, la FIA remitió actualizaciones de software a los equipos, según confirmó Mercedes.

Dirección de Carrera abortó la salida y permitió el regreso de los coches al pit lane. La prueba se reanudó con más de hora y media de retraso respecto a la inicial: a las 16:33 hora local, 10:33 en la España peninsular, con la pista prácticamente seca y con el orden original de parrilla restablecido.

En contra del reglamento

Esa última decisión añade controversia al episodio. El artículo B5.14.1 del reglamento establece que, tras suspenderse un procedimiento de salida detrás del coche de seguridad, los coches deben reagruparse según su llegada al pit lane o, en circunstancias excepcionales, conforme al orden de llegada a la parrilla.

La FIA optó, sin embargo, por reconstruir la formación de clasificación, evitando que los afectados por el fallo electrónico pagaran posiciones antes incluso de comenzar la carrera.