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Fernando Alonso puso fin por decisión propia a su Gran Premio de Azerbaiyán tras 21 vueltas de sufrimiento. El piloto de Aston Martin entró en boxes antes de iniciar el giro 22 después de advertir por radio de una pérdida de rendimiento que relacionó con la unidad de potencia Honda.

La secuencia final retrató la frustración del asturiano. "Sí, creo que tenemos un problema en el motor. Eran 8 décimas de segundo ahora, casi un segundo", avisó al muro tras comprobar la desventaja que cedía en recta.

Aston Martin contestó que revisaba los datos, sin detectar en ese momento una acción que pudiera corregirlo desde el garaje. Entonces, el bicampeón tomó la iniciativa: "Sí, pero creo que entraremos a boxes al final de la tanda. Lo siento".

Antes de esa conversación, Alonso había expresado ya su incredulidad mientras veía cómo sus rivales se alejaban con facilidad: "1,1 segundos en la recta. ¿Cómo es posible?".

El español llegó a ganar posiciones en la salida y adelantó a los dos Cadillac para situarse decimonoveno, pero el avance no se sostuvo. Sergio Pérez le superó sin oposición y tampoco pudo defenderse ante Valtteri Bottas en la larguísima recta principal de Bakú.

El resultado oficial lo sitúa como retirado tras completar 21 vueltas. La posición de Alonso al momento de abandonar confirma una carrera sin opciones deportivas, pero la retirada tiene un valor adicional: evita exigir más kilómetros a una unidad de potencia que ya había condicionado todo el fin de semana.

Un GP marcado por Honda

El problema no surgió de la nada. El AMR26 se detuvo el jueves durante los Libres 2 después de que aparecieran señales anómalas en el sistema de lubricación y se detectara aceite en el coche. Honda decidió proteger la unidad, sustituyó componentes y Aston Martin asumió que Alonso partiría desde el fondo.

La escudería instaló para Bakú el quinto motor de combustión y el quinto turbo del año para el español, además de un nuevo componente auxiliar y, posteriormente, un nuevo acumulador de energía.

La operación acumuló una sanción de 30 puestos de parrilla, suficiente para dejarle sin margen de estrategia en un trazado en el que la potencia y la velocidad punta resultan decisivas.

Alonso ya había identificado en clasificación el principal déficit de su monoplaza: la pérdida en las rectas. El problema de carrera agravó ese diagnóstico.

En Bakú, donde el tramo a fondo final castiga especialmente una carencia de potencia, esa diferencia se tradujo en adelantamientos inevitables y en la sensación de que el coche no podía defenderse.

Aston Martin deberá determinar ahora si la caída de rendimiento respondía a una anomalía técnica, a un modo de protección del motor o a una decisión preventiva para no comprometer componentes recién instalados.

La radio deja claro que el piloto sospechaba un fallo, pero el muro no confirmó una avería antes de autorizar la entrada al garaje.

La retirada cierra otro episodio difícil para Alonso y Honda en 2026. Con Bakú descartado desde la sanción y el déficit de velocidad punta, Aston Martin dirigirá la atención al GP de Bahréin -que se celebrará en Malasia, en el circuito de Sepang- y de Singapur, con formato sprint.

Ambas deberían adaptarse mejor al AMR26 que el circuito azerí, aunque el abandono vuelve a colocar la fiabilidad de la unidad de potencia en el centro de las dudas.