La Fórmula 1 es, por naturaleza, un espectáculo global que se rige por horarios estrictos y tradiciones inamovibles, donde el domingo siempre ha sido el día sagrado reservado para las carreras.
Sin embargo, el Gran Premio de Azerbaiyán de este año ha roto por completo esa regla no escrita. La cita en el desafiante circuito urbano de Bakú ha adelantado toda su actividad 24 horas, culminando con la carrera principal este mismo sábado 26 de septiembre.
El motivo de esta alteración no responde a exigencias televisivas, logísticas ni a caprichos de la organización, sino al máximo respeto por una tragedia histórica reciente: el luto nacional por los caídos en la Segunda Guerra de Nagorno-Karabaj.
El domingo 27 de septiembre marca el Día del Recuerdo en la República de Azerbaiyán. En esa exacta fecha, en el año 2020, estalló un cruento conflicto bélico contra la vecina Armenia por el control de la disputada región de Nagorno-Karabaj.
Fueron 44 días de intensos combates que dejaron una profunda herida en ambas naciones y un saldo humano absolutamente devastador. Las estimaciones oficiales calculan que casi 7.000 personas perdieron la vida a causa de los enfrentamientos.
Esta cifra suma las bajas militares y civiles de ambos bandos: cerca de 3.000 fallecidos del lado azerbaiyano y más de 3.800 del lado armenio.
Ante la inmensa gravedad de esta efeméride, el gobierno local y los promotores del evento consideraron del todo inapropiado que el ambiente festivo, las celebraciones multitudinarias y el tradicional descorche de champán coincidieran con una jornada de profundo recogimiento y homenaje nacional.
La FIA y la directiva de la Fórmula 1 comprendieron de inmediato la extrema sensibilidad del asunto y accedieron a la solicitud de modificar el cronograma de forma excepcional.
De este modo, los semáforos se apagarán el sábado, obligando a los equipos a reajustar sus rutinas de trabajo. Los primeros entrenamientos libres se trasladaron al jueves, y la siempre crucial sesión de clasificación se ha disputado este mismo viernes.
Se trata de una medida extraordinaria y puramente puntual. Si en el futuro el apretado calendario ubica a Bakú fuera de esta fecha conmemorativa, la carrera recuperará su clásico y habitual formato dominical.
La propuesta de Alonso
Más allá del inusual cambio de horarios, el fin de semana en Bakú ha estado marcado por el intenso debate técnico que ha reabierto Fernando Alonso.
El bicampeón español ha puesto sobre la mesa una propuesta formal para corregir la gestión de energía de los monoplazas actuales, un sistema que, según su criterio, está desfigurando por completo la conducción tradicional.
Alonso lamenta que la actual entrega de potencia obligue a los pilotos a levantar el pie del acelerador mucho antes de la frenada para poder reservar batería.
Esta dinámica ha provocado que trazados históricos y veloces como Silverstone o Spa-Francorchamps pierdan su esencia, llevándole a afirmar de manera tajante que "se han matado circuitos".
Su propuesta, que ya cuenta con el firme respaldo del actual campeón Max Verstappen, sugiere reducir el pico máximo de potencia eléctrica para que la energía se entregue de forma mucho más sostenida.
El objetivo es claro: devolver la naturalidad al pilotaje y que las decisiones en la pista vuelvan a depender del talento, y no de la administración de recursos.
