Carlos Serrano
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Madrid se prepara para vivir un momento histórico este fin de semana con la celebración de una nueva prueba del Mundial de Fórmula 1. La capital española recupera, más de 40 años después, su protagonismo como escenario de la máxima categoría del automovilismo.

Una cita especialmente significativa para Fernando Alonso (45 años) y Carlos Sainz Jr. (32), aunque para este último tendrá un componente todavía más personal: el circuito Madring está situado a pocos minutos del lugar donde pasó su infancia y comenzó a alimentar su sueño de convertirse en piloto de F1.

Sainz afronta esta primera experiencia en Madrid con una ilusión evidente. Antes de subirse al monoplaza para disputar los entrenamientos libres del viernes, el piloto español echó la vista atrás para recordar aquellos años en los que competía en karting, seguía las carreras junto a su padre y empezaba a imaginar que algún día podría alcanzar la Fórmula 1.

Durante la rueda de prensa previa al inicio de la actividad en pista, Carlos explicó lo especial que resulta para él competir en su ciudad y compartir esta experiencia con Fernando Alonso, uno de sus grandes referentes desde niño. "Con 10 años le dije a mi padre: 'quiero ser como Fernando Alonso algún día'", recordó el madrileño.

Aunque creció viendo a su padre, Carlos Sainz, convertirse en una de las grandes figuras de los rallies, el joven Carlos tenía claro que su futuro estaba ligado a los monoplazas.

Fernando Alonso y Carlos Sainz, en SPA. Europa Press

En aquel momento difícilmente podía imaginar que terminaría llegando a la Fórmula 1, compitiendo junto a Alonso y, décadas después, disputando un Gran Premio prácticamente al lado de su casa.

"Madrid es donde crecí. Me despertaba, me iba al karting y volvía. Es la casa en la que me levantaba con 10 años a las 4 de la mañana para ver el GP de Australia con mi padre. Ese niño ya soñaba con ser piloto de F1", explicó Sainz, rememorando una etapa que ahora adquiere un significado especial.

La cercanía del nuevo trazado madrileño hace que la experiencia sea todavía más emotiva para el piloto de Williams. Según contó, Madring se encuentra a unos "20 minutos" de la vivienda en la que creció.

Por eso, desde que se confirmó la llegada de la Fórmula 1 a Madrid, tanto él como sus amigos han fantaseado durante años con cómo sería competir algún día en un circuito de su propia ciudad. Ahora, aquel sueño de infancia está a punto de convertirse en realidad.