Carlos Serrano
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Pedro de la Rosa tiene claro que, en una Fórmula 1 cada vez más dominada por la tecnología, hay algo que ninguna innovación podrá reemplazar: el factor humano.

El expiloto español y actual embajador de Aston Martin puso en valor este jueves, durante el Gran Premio de España en Madring, la importancia de los mecánicos y de la relación que mantienen con los pilotos.

"La relación del piloto con sus mecánicos es muy importante", destacó De la Rosa durante la presentación del acuerdo entre Valvoline y Aston Martin para impulsar un programa de formación de futuros mecánicos de Fórmula 1.

Una iniciativa que reúne a 80 estudiantes de entre 17 y 21 años con el objetivo de acercarles al mundo de la máxima categoría.

Para De la Rosa, el vínculo entre piloto y equipo no es únicamente una cuestión de rendimiento. También tiene una incidencia directa en la seguridad. "No sólo con miras a que el coche sea rápido, sino para que sea seguro", explicó.

Pedro de la Rosa, en el box de Aston Martin .

El ex piloto de McLaren, cuyo mejor resultado en Fórmula 1 fue el segundo puesto conseguido en el Gran Premio de Hungría de 2006, considera especialmente importantes este tipo de programas porque el acceso a la profesión de mecánico de F1 no sigue un camino definido.

"No hay un camino claro para llegar a ser mecánico de Fórmula 1, así que son importantes iniciativas como ésta", señaló.

De la Rosa también echó la vista atrás para recordar los esfuerzos que se hicieron en el pasado para generar una estructura española capaz de nutrir de talento a la Fórmula 1. El proyecto HRT, única escudería española que llegó a competir en la categoría reina, pretendía ser también una vía de acceso para ingenieros y mecánicos nacionales.

"A diferencia de en mi época, los jóvenes pilotos españoles pueden empezar a correr en equipos españoles", apuntó. Y recordó el objetivo que existía alrededor de HRT: "La idea era también preparar a ingenieros y a mecánicos españoles con miras a que acabasen trabajando en esta categoría".

El proyecto, sin embargo, no logró consolidarse. "Por desgracia, el equipo no tuvo continuidad. Lo intentamos, pero no funcionó", lamentó.

Ahora, iniciativas como la impulsada por Valvoline y Aston Martin buscan cubrir precisamente ese espacio y acercar a las nuevas generaciones a una profesión que permanece lejos del foco mediático, pero que resulta esencial para que los monoplazas puedan competir.

Michael Kirtman, director de marca de Valvoline, destacó el impacto que tendrá para los estudiantes poder vivir desde dentro el funcionamiento de un Gran Premio y conocer cómo trabaja un equipo de F1.

Los jóvenes tendrán la oportunidad de comprobar de primera mano el nivel de exigencia que rodea a la escudería de Fernando Alonso. "Quedarán impresionados" al llegar al circuito y ver "cómo se trabaja en torno al coche de Alonso", señaló Kirtman.

La conversación sobre el futuro de la Fórmula 1 llevó inevitablemente a la inteligencia artificial. De la Rosa reconoce que su presencia es cada vez mayor y que está transformando numerosos ámbitos del deporte y de la sociedad. "La inteligencia artificial está ahora en todos los sitios", afirmó.

Pero para el español existe una frontera que la tecnología no podrá cruzar. Y está precisamente junto al monoplaza, en el garaje, donde los mecánicos siguen siendo una pieza fundamental para que todo funcione. "Pero si hay algo imposible de sustituir es la figura del mecánico", sentenció.

Una reivindicación del trabajo que permanece entre bastidores en una Fórmula 1 cada vez más sofisticada, pero que, según De la Rosa, sigue necesitando de las personas que están al lado del coche cuando llega el momento de salir a pista.