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No es lo habitual, pero se acabará el verano y el futuro de Fernando Alonso seguirá en el aire. El asturiano termina contrato este año con Aston Martin y aún no se ha sentado con Lawrence Stroll para tratar su futuro. Ahora mismo nadie sabe qué va a hacer. De hecho, no lo sabe ni él mismo.

Cuando renovó por última vez, firmó un contrato para estar ligado a la marca durante muchos años. Lo que aún no está definido es si el año que viene estará a los mandos del AMR27 o tendrá otro rol. El reglamento será clave.

"Es una cuestión de entender la normativa del año que viene, entender el reglamento y el impacto que tendrá en las carreras y en el piloto. Creo que estos coches no son los mejores para pilotar ni para disfrutar", ha dicho Alonso en la rueda de prensa de la FIA.

"El año que viene se dará un paso en la dirección adecuada, o eso espero. Necesito pensar cuál es el mejor programa para el año que viene. Me sentaré con el equipo y no sé si detrás del volante o en otro rol, pero ayudaré en todo lo que pueda", ha añadido.

En esa misma línea, el asturiano ha recalcado que tiene "la esperanza de que las normas del año que viene se tengan que cambiar otra vez, que no sea la versión final". En cualquier caso, asegura que el anuncio sobre su decisión de futuro no llegará "pronto".

Sus opciones en MadRing

Fernando Alonso afronta la llegada de la Fórmula 1 a Madrid con un doble aliciente. Por un lado, el estreno siempre supone un estímulo para cualquier piloto: enfrentarse por primera vez a un trazado y descubrir sus secretos.

Por otro, hacerlo en casa añade un componente especial. El asturiano ya acumula 23 participaciones en Barcelona y otras cinco en Valencia, pero ahora se presenta ante un escenario completamente nuevo en la capital. Hasta el momento, su único contacto con Madring ha sido a través del simulador, donde ya ha podido hacerse una primera idea de un circuito que espera "técnico y desafiante".

Alonso, eso sí, no desaprovechó la oportunidad de lanzar un recado cuando fue preguntado por sus sensaciones en el simulador. "Quizás sería mejor preguntar a los pilotos de Ferrari", respondió, en alusión a Lewis Hamilton y Charles Leclerc, que pudieron completar 100 kilómetros sobre el trazado madrileño durante un 'filming day'.

Una pequeña toma de contacto con la pista real de la que el español no dispuso y que, evidentemente, le habría gustado tener.

Después matizó sus primeras impresiones. "En el simulador parece difícil de aprender", reconoció. Los pianos tienen un peso importante en el trazado y hay varias zonas de alta velocidad en las que el margen respecto a los muros será mínimo. "Habrá que arrimarse mucho al muro", explicó.

Precisamente ahí encuentra uno de los grandes atractivos del circuito: el compromiso que exige al piloto y la dosis de adrenalina que puede generar. Algunas partes, además, le recuerdan a Yeda. Pero Alonso sabe que el verdadero examen llegará cuando desaparezca la pantalla del simulador: "Una cosa es el simulador y otra distinta el trazado real".

Por eso, los primeros entrenamientos libres adquirirán una importancia especial. Alonso considera fundamental aprovechar cada vuelta para entender cómo evoluciona una pista completamente nueva y recopilar la mayor cantidad de información posible antes de que llegue el momento de la verdad.

El agarre será uno de los primeros interrogantes. "Creo que el nivel de agarre será uno de los principales problemas al principio", apunta. La suciedad inicial obligará a los pilotos a ir descubriendo poco a poco dónde están los límites mientras el asfalto gana adherencia con el paso de los monoplazas.

Un proceso que también forma parte del desafío. "Al principio tienes que asumir riesgos sin saber exactamente cuál será la respuesta de la pista", señala Alonso.

Con mucha cautela

En cuanto a las posibilidades de Aston Martin, el español mantiene los pies en el suelo. No espera que Madring transforme de repente el potencial de un monoplaza que sigue lejos de la pelea por las primeras posiciones. "Estaría bien, pero eso no va a suceder este año", admite cuando se plantea la posibilidad de luchar por grandes resultados.

La referencia, por tanto, será encontrar un rendimiento parecido al mostrado en Hungaroring y alejarse de las sensaciones de Monza, donde el coche sufrió más. Madrid podría situarse, según Alonso, en un punto intermedio.

El nuevo circuito combina una sucesión de curvas que puede favorecer al Aston Martin con una larga recta en la que volverá a entrar en juego la potencia de la unidad de motor.

"Madrid puede ser una mezcla de ambos. Muchas curvas, pero también una recta muy larga que exige un buen motor", analiza. Su pronóstico, antes de que comiencen los primeros entrenamientos, es prudente: "Podremos obtener un resultado intermedio. Diría que de decimosegundo a decimoséptimo, pero tendremos que descubrirlo".

La incógnita, por tanto, se despejará sobre el asfalto. Alonso llega al estreno de Madring con la curiosidad propia de quien se enfrenta a un circuito desconocido, la motivación añadida de correr ante su público y la realidad de un Aston Martin que, al menos de partida, no parece estar preparado para alterar el orden de la parrilla.