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George Russell volvió a sacar su mejor versión para llevarse la pole en la carrera sprint del Gran Premio de China, una sesión marcada por la nueva debacle de Aston Martin.

La escudería británica vivió otro viernes para el olvido: ni Fernando Alonso ni Lance Stroll lograron superar el primer corte, quedándose fuera con unos registros muy lejos de la cabeza.

Ambos se quedaron a más de dos segundos del mejor tiempo y únicamente mejoraron los discretos parciales de Valtteri Bottas y de un Sergio Pérez que, para más inri, ni siquiera pudo salir a pista por problemas mecánicos.

Tampoco tuvo suerte Carlos Sainz. El madrileño continúa sufriendo con un Williams que no termina de rendir y que le lastra en cada sesión.

En Shanghái, el español fue incapaz de encontrar el ritmo y quedó eliminado a las primeras de cambio, por lo que tendrá que partir desde la 17ª posición en la carrera sprint que se disputará en la madrugada del viernes al sábado, hora peninsular.

Por arriba, la vida parece seguir igual en este arranque de temporada. Mercedes volvió a golpear sobre la mesa con una primera línea incontestable formada por Russell y Kimi Antonelli, confirmando que la escudería alemana sigue un paso por delante del resto.

Detrás, Lando Norris logró colarse en la tercera plaza gracias a un gran último intento, aunque terminó a seis décimas del crono de Russell. Lewis Hamilton fue cuarto, seguido de Oscar Piastri y Charles Leclerc, quinto y sexto respectivamente, en una sesión muy ajustada en la zona media.

Max Verstappen, en cambio, volvió a protagonizar una jornada gris. El neerlandés, muy crítico con el rendimiento de su coche en este inicio de campeonato, solo pudo ser octavo.

Pero más allá del puesto, lo que preocupa en Red Bull es la diferencia con respecto al líder: Verstappen se quedó a nada menos que 1.7 segundos del mejor Mercedes, una brecha que abre interrogantes sobre el verdadero nivel del equipo campeón en esta nueva era.