Cataluña ha conseguido mantener a la Fórmula 1 en el mapa hasta 2032, pero lo hace aceptando un nuevo papel: dejará de tener carrera cada temporada para turnarse con el circuito belga de Spa-Francorchamps.
Crónica Global detalla que el contrato con Formula One Management garantiza que Montmeló siga en el calendario, pero solo en tres ediciones adicionales, lo que rompe una racha ininterrumpida de grandes premios que se remonta a 1991.
El acuerdo fija que el renovado Gran Premio de F1 de Barcelona-Catalunya se dispute en años alternos, mientras Spa ocupa el otro hueco europeo, encajando así el puzle de un calendario limitado a 24 carreras en el que solo una parte reducida se corre en Europa.
La continuidad llega en un contexto especialmente delicado para Cataluña: la irrupción del proyecto de Madrid, con un contrato largo y estable -hasta 2035-, había abierto la puerta a que Montmeló desapareciera por completo del Mundial, algo que ahora queda descartado, aunque a costa de asumir un protagonismo intermitente.
El precio del acuerdo también refleja la nueva realidad del negocio. Según Crónica Global, el canon anual sube hasta alrededor de 28 millones de euros, un incremento cercano al 27% respecto al contrato anterior, aunque todavía por debajo de lo que pagan sedes de Oriente Medio como Catar o Arabia Saudí.
Verstappen durante una carrera en Montmeló
Para sostener esa apuesta, la Generalitat y los socios del Circuit de Barcelona-Catalunya han invertido unos 50 millones de euros en obras de modernización desde 2022, con el objetivo de mantener el trazado competitivo frente a nuevos mercados que presionan para entrar en el calendario.
El nuevo marco también reordena el mapa interno del motor en España. Mientras Madrid se consolida como sede fija y escaparate urbano del campeonato, Montmeló queda como plaza histórica que se mantiene gracias a un sistema de rotación pensado para cuadrar intereses de varias sedes europeas en un calendario con techo.
Para el aficionado catalán, la consecuencia es evidente: la Fórmula 1 seguirá pasando por el Vallès, pero lo hará con menor frecuencia y en un contexto de competencia creciente por atraer al público internacional.
A nivel político y empresarial, el relato es de victoria parcial. La administración catalana puede presentar la renovación como una muestra de capacidad negociadora en un momento de fuertes presiones externas, y el tejido económico vinculado al gran premio (hoteles, restauración, servicios) se garantiza al menos tres ediciones más en la próxima década.
Sin embargo, el hecho de que el evento ya no sea anual y que el coste del canon aumente obliga a maximizar el retorno de cada carrera, tanto en afluencia como en promoción del territorio, en un escenario donde el pulso entre Madrid y Barcelona por el escaparate de la Fórmula 1 se jugará también en términos de impacto y de capacidad de organización.
