La mansión de Fernando Alonso en las afueras de Oviedo refleja tanto su pasión por el motor como su capacidad económica, consolidándose además como una inversión inmobiliaria significativa.
Situada en una extensa finca en su Asturias natal, la propiedad combina privacidad y cercanía: suficiente distancia del centro de Oviedo para garantizar tranquilidad, pero sin perder conexión con su lugar de origen.
A pesar de llevar una vida repartida entre Europa y Oriente Medio, Alonso ha apostado por España con varias inversiones, y esta residencia se cuenta entre sus primeras construcciones de gran envergadura en su país.
Fernando Alonso adquirió esta vivienda cuando todavía estaba casado con la cantante Raquel del Rosario, es decir, en la etapa en la que ya era bicampeón del mundo y se consolidaba como estrella mundial de la Fórmula 1.
Entonces invirtió algo más de cinco millones de euros en la compra inicial, cifra que fue aumentando con las sucesivas reformas y ampliaciones que decidió acometer en la finca.
Fernando Alonso en el Gran Premio de Singapur en 2018.
A lo largo de los años, y a medida que Alonso ha ido añadiendo equipamientos y lujos a la propiedad, el valor de la mansión se ha disparado.
Distintas estimaciones sitúan actualmente esta casa en una horquilla que va de los 10 millones hasta los 20 millones de euros, lo que implica como mínimo una revalorización muy notable respecto a la inversión inicial de algo más de cinco millones.
Las estimaciones de esta propiedad en unos 20 millones de euros se atienen a la calidad de la obra y a la singularidad de sus instalaciones. La finca destaca por sus enormes zonas verdes, diseñadas para ofrecer privacidad y, a la vez, espacio para el ocio y el deporte.
Entre sus elementos más llamativos se encuentran un campo de golf propio y, sobre todo, una pista de karts, un guiño directo al origen de la carrera deportiva de Alonso y a su pasión por las cuatro ruedas desde niño. En el interior, la casa está pensada como un gran centro de vida y disfrute personal.
Cuenta con piscina, spa, una sala de cine, varios dormitorios en suite y diferentes estancias destinadas al descanso y al entretenimiento. Además, incluye una sala de exposiciones o pequeño museo en el que el piloto guarda algunos de sus coches de carrera más emblemáticos y objetos importantes de su trayectoria deportiva.
La vivienda, diseñada desde cero al gusto del propio Alonso, reserva también un lugar destacado a la cocina, una de sus aficiones personales, lo que indica que no se trata solo de una casa para presumir, sino también para vivirla en el día a día cuando su calendario lo permite.
Desde un punto de vista financiero, la operación parece claramente favorable para Fernando Alonso. Partiendo de una inversión inicial de algo más de cinco millones de euros, la mansión se ha revalorizado hasta situarse en cifras de entre 10 y 20 millones, doblando como mínimo su valor inicial y, en el mejor de los escenarios estimados, multiplicándolo por aproximadamente cuatro.
A esto se suma que se trata de un activo muy singular: una finca enorme, con equipamientos únicos (pista de karts privada, campo de golf, museo personal del piloto) y asociada a la imagen de uno de los deportistas españoles más importantes de las últimas décadas.
Ese componente de exclusividad y de "marca personal" también puede influir en su valor potencial futuro, tanto si se mantuviera en manos del propio Alonso como si en algún momento decidiera venderla.
En conjunto, la mansión de Oviedo no solo refleja el éxito deportivo y económico de Fernando Alonso, sino que encaja con una estrategia de patrimonio donde el ladrillo de alto nivel, bien ubicado y dotado de características únicas, funciona como una de sus grandes inversiones a largo plazo.
