Fernando Alonso ha ganado las 500 millas de Indianápolis y hasta ha bebido la famosa leche fresca reservada al campeón ante unos medios de comunicación que han caído rendidos a sus pies a pesar de no haber terminado la mítica prueba que cuenta con 106 años de antigüedad.

Noticias relacionadas


500 millas a casi 400 km/h con el pie a fondo delante de más de 300.000 personas y la enésima rotura de un propulsor marca Honda no han sido suficientes para que el huracán Alonso  conquiste el corazón de la afición americana llevando, de paso, la exageración del motrosport made in USA a las televisiones de una Europa ajena por completo al fenómeno ‘Indy’.


Alonso gana hasta sin terminar


La IndyCar se le ha quedado pequeña a Fernando Alonso en menos de 50 vueltas en el oval más famoso del planeta. En el momento en el que el McLaren puesto sobre la pista por el equipo Andretti tintaba de naranja la primera posición de carrera con un ‘novato’ al volante, estaba claro que el piloto español había culminado con matricula de honor su máster en pilotaje ‘a la americana’ dejando boquiabierto a propios y extraños.


El dos veces campeón del mundo de Fórmula 1 volvía a liderar una carrera con una facilidad pasmosa haciendo dudar a millones de personas si al volante del coche naranja se encontraba el piloto español o si se trataba de su ‘doppelgänger’.


Haciendo fácil lo difícil


Los ‘consejeros’ y ‘padrinos’ de Alonso en la IndyCar no se cansaban de advertir que los difícil de las 500 millas es rodar en medio que el tráfico que los 32 pilotos generan sobre la pista mientras se viaja a una media de 370 km/h.


Lo que no sabían los afamados ‘asesores’ es que Alonso está cansado de viajar en medio del grupo, eso lo deja para la Fórmula 1. El piloto español no tenía ninguna intención de rodar en compañía y cuando su montura es competitiva, lo más normal es verlo por delante como así sucedió en la aclamada pista del Medio Oeste de los Estados Unidos.


Las 500 millas apenas habían comenzado cuando el asturiano se quitó la careta y comenzó a lanzar adelantamientos a diestro y siniestro hasta ponerse primero y liderar la carrera como si llevara compitiendo en la categoría toda la vida. Alonso daba por finalizado el aprendizaje y con 180 vueltas por delante ya dominaba la situación.

Pan comido


Ayrton Senna probó un monoplaza americano sobre un oval en un test privado y sólo necesitó dos tandas para satisfacer el gusanillo y la curiosidad, pero durante el pasado domingo Fernando Alonso ha ido aún más lejos demostrado públicamente en ‘mundovisión’, contra los mejores, que es un piloto total que está por encima de los límites de cualquier montura.


Desde la primera vuelta hasta el momento de su retirada el piloto de Oviedo se ha mantenido de forma constante entre los diez primeros demostrando que su quinto puesto en clasificación fue un espejismo.


Cuando el asturiano se colocó primero en Indianápolis muchos, a ambos lados del Atlántico, comenzaron a creer que el sueño podía hacerse realidad y pensaron que de verdad Alonso podía ganar la carrera.


“Más grande que Mansell en IndyCar”


La victoria de Alonso en Indianápolis ha sido total. Desde su llegada, los medios del país y de todo el mundo han llenado sus portadas con la foto del piloto español. La ‘Formula Alonso’ ha salido del paddock de la F1 para convertirse en fenómeno mundial.

En Televisión, en la radio, en la prensa y hasta en los partidos de football (americano por supuesto) sólo se hablaba de una cosa: Fernando Alonso.


El piloto español se ha convertido en un gigante mediático que ha llegado a ser protagonista en dos competiciones de dos continentes distintos al mismo tiempo gracias a su conversación con su sustituto, Jenson Button, instantes antes de que el semáforo del principado se apagara.


Alonso ha conseguido ser el foco de atención en la Fórmula 1 y la IndyCar haciendo pasar casi por desapercibido el histórico doblete de Ferrari en Mónaco.

Reuters


“Todo el mundo está hablando sobre el” relataba Kenny Handkammer ex-Red Bull hoy en día en Tesla relataba la conversación típica mientras llevaba a su hijo a jugar un partido: “¿Has visto a Fernando? Se ha adaptado a la velocidad muy rápido”.


El recién llegado ha sido “Más grande que Mansell en IndyCar”como así lo ha calificado la BBC al fenómeno Alonso, situándolo muy por encima del revuelo que causó la llegada de camión británico Nigel Mansell en 1993.


El hambre de competición de Fernando Alonso es superior al miedo que Schumacher mostraba ante los ovales. En la pista supo estar siempre por delante evitando los riesgos del pelotón con sus accidentes y carambolas que caracterizan la prueba americana, plagada de accidentes y de situaciones que para quien sigue la Fórmula 1 son irreales como cuando se juntan en la pista los enormes pickup de mantenimiento mientras los coches ruedan tras el pace car ignorando el peligro o las consecuencias de un accidente como el que le quitó la vida a Jules Bianchi.

La maldición McLaren-Honda


La primera pregunta tras su retirada: “¿Volverás?” Alonso ni siquiera había abandonado el circuito y la afición ya le echa de menos y pide que regrese para que el asturiano de respuesta a la pregunta que se planteaba tras bajarse de su McLaren-Honda-Andretti: “¿Quién sabe en qué posición habríamos acabado?”.


La maldición de Honda que persigue al campeón español no ha sido obstáculo para que Fernando Alonso disfrutara lejos de la Fórmula 1 la que ha calificado como: “Una de las mejores experiencias de mi carrera”.

Fernando Alonso, en el medio y de naranja, durante la carrera. Efe