Hasta los 17 años fue portero de fútbol, pero cuando alcanzó la mayoría de edad se compró una moto. El destino le llevó por un camino bien distinto porque un año después ya comenzó a competir sobre dos ruedas. Nani Roma (17 de febrero de 1972, Folgarolas, Barcelona), el único piloto español que ha sido capaz de ganar el Dakar en la categoría de motos (2004) y coches (2014), afronta su vigésimo Dakar con un nuevo copiloto que le aporta frescura y pasión. “El día que no esté motivado, me retiraré porque esta carrera es muy exigente y no se puede superar sin ilusión”, asegura el piloto a sus 43 años.



Veinte ediciones del Dakar, se dice pronto…

Está muy bien, porque sigo siendo competitivo. Nunca había pensado, cuando debuté en el Dakar en 1966, que 20 años después iba a estar aquí y encima en coche [risas]. Después de 20 Dakar, todavía lo encuentro especial. Estoy igual de motivado que el primer día. Van pasando los años y me siento con muchas fuerzas. El día que no esté motivado, me retiraré porque esta carrera es muy exigente y no se puede superar sin ilusión. Es un buen aniversario porque no todos los deportistas pueden estar 20 años en la élite. Es muy importante la cabeza; porque tú no te haces mayor, te sientes mayor.



¿Por qué tomó la decisión de cambiar de copiloto?

Fue una decisión consensuada con Michel -Périn, su copiloto los últimos cinco años-. A veces es importante un cambio. En la pasada edición del Dakar, los dos lo pasamos muy mal por el problema de la primera etapa. Los dos habíamos trabajado muchísimo para conseguir otro Dakar y la avería en el kilómetro tres fue un golpe muy duro. Michel me dijo que no sabía qué hacer, que estaba cansado. Seguimos teniendo una magnífica relación y nos llamamos, pero a veces en la vida es importante cambiar. Los cambios siempre son buenos.



¿Y por qué eligió a Álex Haro?

Es una persona joven y tiene la ventaja de aportar cosas distintas. El punto de frescura de Álex es interesante y creo que va a aportar muchas cosas. En junio de 2014 probé con él en Marruecos y me pareció interesante. Y el año pasado debutó en el Dakar con Albert Llovera.



¿Cómo ha ido la adaptación entre ustedes?

Cuando empecé con Albert, me daba las instrucciones en catalán, pero no nos entendíamos a pesar de que es nuestra lengua materna. Después de tantos años escuchando las instrucciones en francés, no entendía nada. Ahora nos comunicamos en francés y catalán. Hemos estado toda la temporada entrenando juntos en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat, porque ha conseguido una beca tras ser campeón del mundo de rallys con Xevi Pons. Nos ha venido muy bien para conocernos y compenetrarnos. Ha mejorado mucho físicamente, porque la primera vez que se subió al Mini All4 Racing conmigo bajó diciendo que era una batidora [risas].



El Mini All4 Racing, ¿ha llegado al tope de su evolución?

Sí, porque llevamos cuatro años con el mismo chasis. Cada año lo vamos mejorando, pero ha llegado un momento en el que tenemos que decidir qué hacer. Hay que ver si seguimos con el 4x4 y hacemos un cambio radical de chasis o nos pasamos al buggy, pero yo no lo decido.



¿Va a ser un duelo Mini-Peugeot?

También hay que contar con Toyota, porque Giniel de Villiers y Yazeed Al-Rajhi son muy rápidos. Será cosa de Mini, Peugeot y Toyota porque son los mejores coches. En cuanto a pilotos, hay muchos y muy buenos. Está bien que haya mucha competencia porque hace la carrera más interesante para nosotros, para el público y para la prensa. Cuando hay tantos favoritos, cuesta mucho más gestionar la carrera. Lo que hay que hacer es hacer tu trabajo y pensar en ti cada día para estar ahí al final. Hay que centrarse mucho en uno mismo para hacer bien las cosas y para que todo vaya bien hasta el final. Si sólo hago mi carrera y miro hacia delante, lo haré bien.



Normalmente, en la segunda semana es cuando llega la gran criba…

Sí, y creo que este año más, pero no hay que olvidarse de la primera semana porque en esta edición tenemos la etapa maratón; donde no podemos tocar los coches; cuatro jornadas en altura en Bolivia, donde en la etapa de Uyuni llegaremos a los 4.600 metros de altitud y hay que ver cómo reacciona el cuerpo. Será divertido…

¿Le pilló por sorpresa la retirada de Marc Coma?

Totalmente, le ofrecieron la oportunidad de ser director deportivo del Dakar y decidió que era lo mejor. A Marc le tocó diseñar un recorrido que ésta o éste tras anularse Perú y sin poder ir a Chile. Llegó a medias y seguro que marcará más las pautas el próximo año. Ha aportado su experiencia, pero la próxima edición ya habrá aprendido y será más suyo. El Dakar 2017 será Made in Coma. Está muy bien que un piloto que corría y ganaba esté ahí.

Noticias relacionadas