Eugenio López-Chacarra ganó el domingo en Nueva Delhi con una ausencia muy presente: la de su abuelo, fallecido recientemente, a quien atribuye sus primeros pasos en el golf. "Quiero dedicar este torneo a mi abuelo, que falleció hace 10 días", dijo después de conquistar el DP World India Championship.
Cuatro días después, este jueves, el madrileño comienza el Genesis Championship, en Corea del Sur, convertido en líder de la Race to Dubai y candidato a incorporarse a una lista española que únicamente integran Severiano Ballesteros y Jon Rahm.
A los 26 años, su candidatura tiene resultados detrás: tres victorias esta temporada, cuatro en el circuito europeo y seis como profesional. En sus tres últimas participaciones ha terminado tercero en Francia, segundo en España y primero en India.
La clasificación anual le concede 4.092,89 puntos, unos 618 más que Patrick Reed y 948 más que Rory McIlroy. La compañía permite dimensionar el salto: dos campeones del Masters persiguen ahora al español.
Una herencia muy cercana
Conquistar la Race to Dubai significa terminar la temporada como número uno del DP World Tour -que no encabezar el ranking mundial ni ganar únicamente el torneo final-.
Es la continuidad de la antigua Orden del Mérito: Ballesteros la obtuvo seis veces, entre 1976 y 1991; Rahm añadió su nombre en 2019. Chacarra puede convertirse en el tercero justo cuando se cumplen cincuenta años de la primera coronación de Seve.
Para él, esa referencia no pertenece exclusivamente a los libros. Los vínculos de su familia con los Ballesteros le permitieron conocer de niño al campeón de Pedreña, recibir sus consejos y compartir algunos hoyos cortos.
"Empecé en el golf con Vicente Ballesteros", recordó en una entrevista con El País, donde también explicó cómo Seve le enseñaba que el talento nunca sustituye al trabajo. Alcanzar ese trofeo tendría, por tanto, una dimensión personal además de deportiva.
Eugenio López-Chacarra, durante el reciente Open de España de golf.
Nacido en Madrid el 22 de marzo de 2000, fue un niño polideportivo que acabó concentrándose en el golf después de una lesión de muñeca.
Su formación estadounidense pasó por Wake Forest y Oklahoma State, donde estudió materias relacionadas con gestión deportiva, finanzas y psicología. Alcanzó el segundo puesto del ranking mundial amateur y recibió reconocimientos universitarios All-American antes de hacerse profesional en 2022.
La familia sigue vertebrando su recorrido. Su hermana Carolina también compite profesionalmente y estrenó su palmarés en el Ladies European Tour en julio, una semana después del triunfo de Eugenio en Italia.
De pequeños entrenaban juntos y sus padres condicionaban las horas de golf a unas buenas notas. Esa exigencia convivió con una competitividad doméstica que todavía los impulsa a intentar responder a los éxitos del otro.
El dinero y el desvío
Su entrada en el profesionalismo rompió el itinerario habitual: abandonó la competición universitaria para incorporarse al LIV Golf y a los Fireballs de Sergio García.
Ganó en Bangkok en 2022, con cuatro millones de dólares de premio individual, pero el arranque no desembocó en una progresión sostenida. Las lesiones y el descenso de rendimiento acompañaron una etapa que terminó cuando su contrato no fue renovado después de 2024.
Perdió su sitio en los Fireballs y después optó por no intentar recuperarlo mediante la clasificación de LIV. Sus críticas señalaron la distancia entre los ingresos y sus aspiraciones deportivas, especialmente por las dificultades para avanzar en el ranking y acceder a los grandes.
Tampoco presenta aquel paso como un tiempo completamente perdido: tras ganar este domingo volvió a agradecer a LIV la seguridad económica y los recursos que ahora le permiten disponer de un equipo de apoyo y mejores condiciones de viaje.
El balance es menos sencillo que una historia de arrepentimiento: el dinero facilitó su carrera, pero no resolvió qué quería hacer con ella.
La reconstrucción encontró una oportunidad decisiva en marzo de 2025. Invitado al Hero Indian Open, ganó y obtuvo derechos de juego en el circuito europeo. Aquella victoria llegó en el DLF Golf and Country Club; la del pasado domingo, en Delhi Golf Club: dos torneos y dos escenarios distintos unidos por el mismo país.
Personalidad y resistencia
La transformación de 2026 también tiene componentes concretos: mejor atención a la nutrición y la recuperación después de que el desgaste final de 2025 le impidiera culminar el salto al PGA Tour.
A comienzos de año incorporó al experimentado caddie Pello Iguarán. Y trabaja con un preparador mental para controlar sus enfados sin eliminar una personalidad expresiva y competitiva.
Su evolución técnica ofrece otra pista. En India terminó quinto en golpes ganados con el putt, tras cambiar ese palo en el BMW PGA Championship. La estadística ayuda a explicar cómo un jugador reconocido por su golpeo pudo sostener el triunfo cuando las sensaciones y la ventaja dejaron de ser cómodas.
"Estoy muy orgulloso de mi juego corto y de cómo me esforcé y mantuve la paciencia", resumió.
Eugenio López-Chacarra, durante el reciente Open de España de golf.
Lo hizo, además, después de fracturarse un dedo del pie y afrontar un domingo de 25 hoyos por los retrasos meteorológicos. Cerró la tercera vuelta con 63 golpes y completó la última con 70 para imponerse por dos a Daniel Hillier.
La resistencia importa tanto como el fogonazo: Corea será su décima semana de competición de las últimas once.
Corea antes del desenlace
El Genesis, que se disputa hasta el domingo en Woo Jeong Hills, ofrece una oportunidad: Reed y McIlroy no participan. Una victoria añadiría 835 puntos y elevaría su ventaja sobre Reed a 1.453,27, aunque Casey Jarvis, cuarto de la clasificación y presente en Corea, también puede acercarse.
Después llegarán Abu Dabi, del 5 al 8 de noviembre, y Dubái, del 12 al 15. Reparten, respectivamente, 9.000 y 12.000 puntos entre sus participantes, frente a los 5.000 del Genesis. Es decir, el desenlace conserva plena capacidad para alterar la clasificación.
El objetivo consiste en acabar con más puntos acumulados que los perseguidores, sin necesidad de ganar obligatoriamente ninguna de esas citas.
Hay ambición y también terreno por conquistar: ocupa el puesto 39 mundial, pero su experiencia en los grandes se limita a tres participaciones y un mejor resultado de 46º en el Open de este año.
En paralelo, apunta al PGA Tour de 2027 y quiere ganarse una plaza automática para la Ryder Cup, no depender de una invitación del capitán Luke Donald. La Orden del Mérito sería una consagración, pero no el final del camino.
