Madrid

A las 2:56 de la madrugada llegó el momento tan esperado por el madridismo. Sergio Ramos, capitán del Real Madrid, acompañado por Marcelo, le puso la bandera a la Cibeles. Era el fin de fiesta a una noche de alegría desbordante en la capital de España y el colofón a una Liga brillante, que el equipo blanco ganó en Málaga este domingo.

Noticias relacionadas

Antes del momento cumbre, de la imagen que representa un festejo, el madridismo había celebrado, y mucho, la consecución de la Liga, la primera en cinco años. Se llenó la plaza de Cibeles, no como en otras ocasiones, pero si lo necesario para que la fiesta quedara perfecta. No ayudó que fuera domingo y al día siguiente fuera laborable (algo que no ocurre con las celebraciones de la Champions) y tampoco que pasara lo esperado. La Liga ya se daba por ganada, salvo desastre final, desde la victoria en Vigo el pasado miércoles.

A falta de la final de Champions, jugadores y afición del Madrid no quisieron desaprovechar la oportunidad de celebrar el primer título del año, una Liga que tanto ha costado ganar. Lo hicieron a lo grande, cerca de la afición que llenó Cibeles y que se prometió volver el próximo 3 de junio. Con una pantalla gigante y una pasarela que llevaba desde la plataforma del escenario a la Diosa Cibeles, todo estuvo preparado desde el minuto final en Málaga.

A la fuente llegaron pasadas las dos y media de la noche, después de salir de Málaga, llegar al aeropuerto de Barajas y, desde ahí, al Santiago Bernabéu. En el estadio cogieron un autobús descapotable que les llevó por las calles vacías de Madrid hasta que llegaron a los aledaños de Cibeles, ya llenos de madridistas que habían aguantado unas cuatro horas desde el final del partido.

Ya junto a la Diosa los jugadores fueron cogiendo el micro e hicieron breves llamamientos a su afición. Cristiano prometió volver y lanzó el mensaje de "os necesitamos para ganar la Champions" y los tradicionales cánticos del "cómo no te voy a querer" o "así, así, así gana el Madrid" se intercalaron con mensajes hacía otros equipos, principalmente en contra del Barcelona y el Atlético de Madrid.

El momento más álgido fue cuando un jugador del Real Madrid, al que las cámaras no llegaron a localizar, siguió a la masa y gritó aquello de "Piqué cabrón, saluda al campeón", en una contestación a las continuas provocaciones y acusaciones del central catalán. Tras el mensaje al jugador del Barcelona también llegó el "Indios, decidme qué se siente" que tanto se canta en el Bernabéu tras las finales de Lisboa y Milán y cuyo tifo con ese mensaje en las semifinales de Champions tanta polémica provocó.

Con menos gente que en otras celebraciones, Cibeles disfrutó brevemente de sus jugadores, que apenas estuvieron media hora en la plaza. Para amenizar las varias horas de espera desde megafonía se escucharon diversas canciones convirtiendo los alrededores, como la calle Alcalá, el Paseo de Recoletos o el Paseo del Prado, en una especie de discoteca gigante. En todos los puntos de entrada a la plaza hubo exhaustivos controles policiales.

Este baño de masas en el tradicional sitio de celebración blanco es el único acto que tiene previsto el Real Madrid celebrar, de cerca, con sus aficionados. A esta hora, en el club blanco no se tiene organizada una fiesta en el Bernabéu para celebrar el título, argumentando que todavía queda un importante partido en juego. Si habrán los actos protocolarios en el Ayuntamiento y en la Comunidad de Madrid.

La expedición del Real Madrid visitará a Manuela Carmena aproximadamente a las 14:00 horas de este lunes y, tras acabar en el Palacio de Cibeles, se marcharán a la Puerta del Sol, donde serán recibidos por Cristina Cifuentes en la Real Casa de Correos de Madrid a eso de las 14:30 horas si se cumple el horario establecido. Tras ese acto, los jugadores iniciarán festejos privados y preparar ya la decisiva final de Champions en la que el madridismo espera volver, dos semanas después, a su querida Cibeles.