12 de diciembre del 2016. Simeone baja la cabeza, Godín no sabe dónde meterse, Juanfran busca alivio en el futuro, Tiago y Oblak se retiran lesionados… El Atlético cae a puestos de Europa League, marcha a 12 puntos del Madrid, líder de la Liga, y se despeña. Acaba de caer en Villarreal (3-0). Alguien, en rueda de prensa, habla de crisis. Y lleva razón. Cuando restan pocos días para las Navidades, el conjunto rojiblanco asume su peor arranque en la era Cholo y sus sonoras derrotas contra todos los de arriba: Real Sociedad, Barcelona, Real Madrid y Sevilla -más la ya mencionada contra el equipo de Fran Escribá-. Entonces, se fija un objetivo en el vestuario: hay que buscar la tercera plaza.



25 de abril de 2017. Han pasado algo más de cuatro meses desde aquel varapalo. Sin embargo, la sensación es completamente distinta. El Atlético se enfrenta al Villarreal -de nuevo- (martes, 21:30 horas), pero vive su mejor momento de la temporada: cumple su objetivo de ser tercero a tres puntos del Sevilla, su inmediato perseguidor; suma 12 partidos sin perder entre todas las competiciones; sólo ha sufrido tres derrotas en este 2017, dos ante el Barcelona (ambas por 1-2) y una contra Las Palmas (2-3); y está en semifinales de la Champions League, donde se enfrentará al Real Madrid.



Todo lo anterior son hechos, datos y cifras. Pero bien, ¿cómo se explica ese cambio? Basta con hacer referencia a una palabra: regularidad. El Atlético, a base de trabajo, ha vuelto a recuperar lo que lo ha hecho grande desde que llegara Simeone. Ha vuelto a ser un muro en defensa (sólo ha recibido 21 goles en los 27 partidos disputados en 2017 y tan solo tres en los últimos 11 choques) y ha encontrado la mejor versión de Griezmann: suma 17 goles este año. Eso, a grandes rasgos. Yendo a lo concreto, aquel día, en Villarreal, Simeone pronunció las palabras que han provocado la reacción de su equipo: “Cuando un equipo pierde dos partidos seguidos (de eso venían los colchoneros), debe trabajar y luchar, no queda otra. Hay que aceptar las críticas y trabajar”.

Griezmann celebra la victoria contra el Espanyol. Reuters



Pasada una vuelta de Liga, el Atlético ha seguido sus palabras y todo ha vuelto a marchar. Eso sí, con algún que otro cambio táctico. En aquel partido en Villarreal, Tiago formó en el doble pivote y salió del campo con molestias. ¿Resultado? Con Augusto lesionado y el portugués en fuera de juego, el técnico argentino se vio, de pronto, con Gabi como su único mediocentro. Sin embargo, pasadas las Navidades, encontró la solución: colocar a Giménez en esa posición. Y la apuesta le ha salido redonda. El uruguayo fue titular contra el Leicester -con los resultados ya vistos: la clasificación para las semifinales de la Champions- y lo hizo de nuevo ante el Espanyol en la última jornada de Liga (0-1).



Esa es la historia de este curso. En cuatro meses, el Atlético ha cambiado por completo la cara. Ahora, casualmente, es el de antes. Pero no lo tiene todo hecho. Haría mal el conjunto del Cholo en confiarse. Ni puede ni debería. Tiene tres puntos de ventaja, pero no son definitivos, y el Villarreal también necesita la victoria. Es quinto y marcha en puestos europeos, pero tiene en el cogote a Eibar, Athletic y Real Sociedad. Entre estos cuatro se jugarán los dos puestos que dan acceso a Europa League. Será este martes. A las 21:30 horas, con cierto peligro para los colchoneros. Al menos, en lo mental. ¿La razón? Las semifinales de la Champions están a la vuelta de la esquina y la cabeza, a veces, falla. Ya se verá. 

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