La adaptación, esa cosa tan relativa, no se lleva a cabo de un día para otro. Hay quien tarda un día en cogerlo todo, quien necesita un mes, quien reclama un año o, simplemente, quien jamás consigue encajar del todo en un grupo. Lo que estaba claro -o, al menos, así lo pensaba Simeone- es que Gaitán no iba a ser de estos últimos. Al fin y al cabo, su fichaje había sido una petición expresa suya. Él lo había visto deslumbrar en el Calderón -en un partido contra el Benfica de Champions-, lo había localizado y lo había perseguido durante dos veranos. Y, tras pasar el ecuador de esta temporada -y hacerle esperar-, ha conseguido sacar lo mejor del argentino. La prueba: su actuación más que notable contra Las Palmas en la vuelta de Copa y su gol contra el Betis [Narración y estadísticas: 1-0].



En realidad, más allá de su estado de forma, pocas conclusiones se pueden sacar del partido. El día, seguramente, no era para ir al fútbol. Hacía frío -polar, dijeron en las noticias-, el Betis -aunque sea un rival histórico- no es el equipo más atractivo de la Liga y el Atlético, tras dos victorias y una derrota, permitía albergar cierto optimismo. Sin embargo, el Calderón se llenó. Los colchoneros, en fin, son así. ¡Y bien que se agradece!

Pero, más allá del espectáculo del respetable -que incluyó a un grupo de chinos cantando a capela cerca de la zona de prensa-, fútbol, lo que se dice fútbol, no hubo mucho en la primera mitad. Es decir, el equipo de Simeone hizo lo que le pedía el partido: marcar un gol pronto, un tanto de Gaitán -de dulce en este 2017- tras un error en el despeje de Donk-, y después echarse atrás a esperar. Y con la defensa asentada y la presión alta, consiguió su objetivo: anular al Betis, que sólo tuvo una ocasión clara de mano de Jonas. Demasiado poco si se aspira a dar la campanada a la orilla del Manzanares.



Ocurre que con este juego el Atlético se siente cómodo y, como decía aquel, si algo funciona es mejor no cambiarlo. Para qué. Y así arrancó la segunda mitad, con ocasión incluida de Torres, que estuvo a punto de aumentar la distancia en el minuto 54, pero erró delante de Adán. Nada, en cualquier caso, que preocupara al equipo de Simeone, a la espera de combinar en una contra y sentenciar el partido. Dando 60 minutos a Gaitán, con ovación incluida, y cambiándolo después por Carrasco, de vuelta al once. Quizás, lo que necesitaban los colchoneros para meter la siguiente marcha y acabar definitivamente con la resistencia del Betis, ya con Gameiro, que entró por Torres, en el campo.



La ofensiva, de todas formas, no resultó ser tan ambiciosa como parecía, pero sí que consiguió cambiar las tornas. El Betis, que hasta entones había controlado la pelota, de repente, y ante tantos frentes abiertos, bajó el pistón. Y el Atlético, viendo el panorama, se lanzó al ataque, casi siempre intentándolo por la banda de Carrasco, capaz de revolucionar cualquier partido y de crear peligro de la nada. Así, Gameiro tuvo la más clara -y casi la única-, pero falló delante de Adán. Aunque todo eso da igual. Los colchoneros han recuperado la regularidad en el juego y eso ha derivado en resultados positivos. Y eso, cuando enero aprieta el calendario y las competiciones se deciden, es, de momento, la mejor noticia del año.

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