No hay razón para alarmarse. El City, simplemente, se ha mostrado mortal en esta última semana -casualmente, la misma que el Bayern (cosas del destino)-. Pero es indudable que se ha caído. Sin avisar, su solidez se ha puesto en duda y su defensa -siempre en cuestión durante los últimos años- ha exhibido vicios de otro tiempo. Ya decimos, nada preocupante. Pero, obviamente, un palo para Guardiola y los suyos. O, dicho de otro modo, un empate inesperado ante el Celtic (3-3) y una derrota ante el Tottenham (2-0), su rival directo hoy por hoy en la Premier League. Un resultado, por cierto, que deja al equipo de Pochettino a tan solo un punto del liderato.



Hasta el pasado 24 de septiembre, los números del City eran mareantes. Acumulaba 17 goles a favor en las seis jornadas disputadas de la Premier League, había encajado tan solo cinco y no sabía lo que era perder. Pero el pasado miércoles, de repente, todo ese brillo palideció contra el Celtic en la Champions League (3-3). Y, en el partido de este domingo ante el Tottenham, cayó por primera vez en Inglaterra (2-0). “A veces se nos olvida que jugamos contra otros”, ha reconocido más de una vez Guardiola en rueda de prensa. Y, esta vez, lo hizo ante un gran equipo. Hoy por hoy, quizás, el mejor conjunto de las islas.

Los goles, también, llegaron como solo esas cosas que no se esperan. El primero, de hecho, cayó al marcador de aquella manera, con un centro que no iba a ningún lado y Kolarov introdujo por error en su portería. El principio de un vendaval incesante del Tottenham que no cesó hasta el final del partido y que amplió, posteriormente, Dele Alli. El centrocampista aprovechó una contra de los Spurs para meterse dentro del área y culminar una serie de rebotes que acabaron en sus botas para que hiciera el segundo. El final de una pesadilla que pudo ir a más si no fuera porque Bravo, ya en la segunda mitad, se encargó de parar un penalti.

Esta derrota, por si alguien lo dudaba, deja constancia de la dificultad de la Premier League. Muchos no quisieron verlo así con la llegada de Guardiola y con la superioridad de su equipo en las primeras jornadas. “No consiento que digan que es fácil”, llegó a decir el catalán en rueda de prensa. Y así es. Una vez más, se confirma que la liga más competitiva -que no la mejor- es la inglesa. Y, además, con partidazos como el de hoy. Con derrota del City, sí, peo también con pinchazo del Manchester United de José Mourinho, que apenas pudo pasar del empate ante Stoke City (1-1). Y esto acaba de empezar, a pesar de que Pep ya haya sufrido su primera semana ‘horribilis’ esta campaña. ¿Habrá muchas más? Veremos. 

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