"Puede ser el campeonato más abierto. Las expectativas y exigencias son altísimas a lo largo del país, eso se refleja en los entrenadores que han venido. En cierto modo, la Premier de este año es como el campeonato mundial de entrenadores". Así se expresa Arsène Wenger a dos meses de cumplir 20 años en el banquillo gunner. No está el ambiente para celebraciones, cualquier despiste puede suponer una losa demasiado pesada en un campeonato plagado de candidatos.

Manchester se ha convertido en la ciudad del fútbol con Mourinho y Guardiola, también con Pogba, pero no están solos. En Leicester tienen una corona que no se entregará sin batallar y desde Londres no darán tregua. Pochettino, entrenador del Tottenham, dispara sin miramientos cuando le preguntan por los casi 400 millones de euros que han gastado los dos grandes de Manchester: "Cuando gastas tanto dinero es porque estás preocupado por tu plantilla y desesperado por mejorarla. Estoy feliz y tranquilo, confío al 100% en estos jugadores". Los proyectos que arrancan primero tendrán que superar a los que están ya hechos.

Y por si fuera poco esta retahíla de técnicos de primer nivel, tenemos en un escalón por debajo a Slaven Bilic, tras un año de récord con el West Ham, un Everton ambicioso y creíble con Ronald Koeman y un recién llegado ajeno a novatadas como Aitor Karanka con el Middlesbrough. Pasen y vean, la Premier de los entrenadores.

Los retos de los entrenadores candidatos

Pep Guardiola: de promesas a presente

El proyecto que está construyendo el Manchester City no llegará a su cima este año, pero sí necesita resultados para construir el futuro. Los fichajes de Sané, Marlos Moreno, Gabriel Jesús o Zinchenko dejan claro que no sólo se mira al presente. El problema para Guardiola es que en el otro lado de Manchester han preferido buscar realidades en vez de promesas. Por lo tanto, su reto es encauzar a esos jóvenes prometedores como Sané, Stones, Sterling o Iheanacho para que sumen ya y, sobre todo, hacer que los veteranos acepten la idea de juego. Toca un proceso de aprendizaje. Sólo así pueden ganar la Premier y aspirar a competir con los españoles en Champions, la espina clavada del técnico. El rival a batir.

Jose Mourinho: la mentalidad contra el reloj

Cuando el United firma a Mourinho, Ibrahimovic y Pogba pasa de aspirar a ser cuarto a luchar por el título. Nombres que exigen una mejora pero, ¿tan rápida? Al técnico portugués se le pide crear un modelo de juego que tape las imperfecciones atrás e integre a los nuevos arriba y él lo acepta: “No podemos pensar de otra forma que no sea creernos candidatos”. Él es el mejor para dirigir a contrarreloj llegando nuevo a un proyecto, pero ha recibido un equipo incompleto con muchos fichajes y se le pide bañarlo en oro. Su mayor reto es encajar muchos nombres en ataque sin descuidar el ya debilitado sistema defensivo de los red devils. No todo brilla tanto como sobre el papel.

Antonio Conte: el antídoto de la Premier

El italiano tiene un arma de doble filo entre manos. Entrenar al Chelsea obliga a creerse candidato aunque el nivel de su plantilla y sus estrellas jueguen en su contra. Conte deberá aprovechar la ausencia de orden en la Premier para crear un sistema defensivo sólido y, a partir de ahí, ir encajando piezas en ataque. Al no jugar competición europea se podrá centrar en liga, pero necesitará hacerse grande y construir desde atrás: Terry, Cahill, Azpilicueta y Zouma demostraron el año pasado ser más fiables que Hazard, Fàbregas o Diego Costa para empezar a competir.

Claudio Ranieri: la hoja de ruta ya está escrita

El mayor reto para el campeón es añadir nuevos soldados a su ejército. Ranieri fue el técnico que menos futbolistas utilizó la temporada pasada pero en el curso que arranca tendrá que defender corona en casa y luchar en Europa. Para ello necesitará confiar en más de 12 o 13 futbolistas. Las llegadas de Mendy y Musa parecen acertadas, pero Ranieri está obligado a las rotaciones. Precisamente su apodo de Tinkerman (el que manosea o toquetea) en Inglaterra viene de cuando sus excesivas rotaciones le costaron el puesto en el Chelsea. Deberá demostrar que puede aprender del pasado.

REUTERS

Arsene Wenger: lo de siempre, lo de nunca

Wenger lleva con los mismos deberes un lustro y sigue encontrando excusas para no hacerlos. El curso pasado se le escapó el título por la poca profundidad de plantilla en defensa, en el pivote y en la punta de ataque. Este año, por lo menos ha cumplido con Xhaka en el medio, pero la escuadra gunner sigue siendo corta y su sistema defensivo continúa lejos de los favoritos. Wenger cumplirá 20 años en el Arsenal este octubre y se le pide solucionar lo de siempre para mantenerse en el cargo.

Mauricio Pochettino: una vuelta de tuerca al proyecto más difícil

Apostando por jóvenes, cuadrando balances y aún así compitiendo en la Premier de los fichajes récord. El Tottenham del argentino siempre ha sufrido cuando ha tenido que rotar y este año toca Champions. El reto es encontrar el equilibrio con un banquillo lejos del nivel de los grandes. Además, Pochettino tendrá que mejorar la mentalidad de un conjunto que sigue contando los días clave por gatillazos. El proyecto va en la dirección correcta aunque la enorme competencia les pueda alejar de su objetivo, la cuarta plaza.

Jürgen Klopp: una bomba para dinamitar la Premier

El estilo de presión y velocidad que planea Klopp parece ideal para contrarrestar el juego de posesión de los grandes candidatos. A su favor tiene la mejoría desde que llegó y el buen hacer en los fichajes primando estilo de juego al nombre propio. El problema del alemán será encontrar un líder para una plantilla sin estrella, falta de calidad individual. Además, todavía debe mejorar cuando el rival se encierra. El Liverpool tiene su mejor argumento en su entrenador, pero necesita progresar en otras variantes de su juego.

Los secundarios pedirán paso

Si por algo ha destacado la Premier en los últimos años es por la irregularidad de sus grandes, por campos en los que todos han hincado rodilla en el suelo. Esta temporada, el West Ham en su nueva casa, el Estadio Olímpico, crecerá con la apuesta de Bilic por el fútbol de toque rápido con Payet, Lanzini, Feghouli y Calleri; o Ronald Koeman que después de ser uno de los mejores entrenadores de las últimas dos temporadas en Southampton, llega al siempre esperado Everton, que debe convertir promesas en realidades. Al menos, parece el técnico adecuado para ponérselo difícil a los grandes. A ello hay que sumar otros de la zona baja que han demostrado cintura para adaptar a diferentes contextos y podrán dar varias sorpresas como el que ha sido candidato para el puesto de seleccionador inglés Eddie Howe con el Bournemouth; Aitor Karanka en el Boro; y quien sabe si el resurgir de Moyes en el Sunderland.

Para el fútbol inglés, el nivel de sus banquillos puede ser el mejor aval para sacar la cabeza en las competiciones europeas, como ya ha empezado haciendo Klopp con el Liverpool. El reto está claro: alcanzar plaza europea y, a corto plazo, desbancar a los españoles en Champions y Europa League.

Noticias relacionadas