"Adoro a Lo Celso, es realmente un jugador al que hay que seguir de cerca". Hasta el expresidente de Francia, Nicolás Sarkozy, habla bien de uno de los jugadores con más proyección del París Saint Germain, el argentino Giovani Lo Celso, que llegó a la entidad francesa el curso pasado y, sin hacer mucho ruido, ha conseguido hacerse un hueco entre las estrellas de su club.





Lo Celso no tiene el mismo nombre que Edinson Cavani, Neymar, Kylyam Mbappé o Ángel Di María. Tampoco ha costado una cantidad astronómica de las que paga el presidente Nasser Al-Khelaïfi, acostumbrado a lucir su chequera para desembolsar 222 millones de euros por Neymar o 180 por Mbappé.





La joven promesa argentina costó hace dos veranos 15 millones de euros, una cifra asumible para muchos clubes europeos que al final pagó el París Saint Germain a Rosario Central con el objetivo de rellenar una plantilla de ensueño para el técnico Unai Emery.





El técnico español es uno de los culpables de la explosión de Lo Celso, que aún tiene mucho recorrido a sus 21 años. Su marcha a Europa fue una pequeña sorpresa para un chaval que apenas jugó 39 partidos de Liga como profesional en Argentina en 2015 y 2016. Sin embargo, su aparición por París no se le ha quedado grande.





Todo lo contrario, poco a poco y sin llamar demasiado la atención, ha conseguido ser importante en uno de los clubes más poderosos del mundo formado prácticamente a golpe de billetera. Aunque no es un canterano del París Saint Germain, es un fichaje sencillo que en el futuro será de los más rentables del club francés.





Después de temporada y media a las órdenes de Emery, este miércoles podría ser una de las sorpresas en la alineación de su equipo para enfrentarse al Real Madrid en el partido más importante que disputará el París Saint Germain esta temporada.





Con el tridente de arriba prácticamente asegurado que forman Neymar, Cavani y Mbappé, y con un centro del campo en el que no faltarán Marco Verratti y Adrien Rabiot, hay un puesto en disputa para varios jugadores.



Emery no parece que será tan atrevido en poner a Di María con sus tres monstruos en la punta de ataque. Y con Thiago Motta tocado, con Lass Diarra recién llegado en el mercado de invierno, y con Javier Pastore fuera de las quinielas, Lo Celso tiene todas las papeletas para jugar en el estadio Santiago Bernabéu.





El argentino es una de las apuestas de Unai Emery, que ha conseguido sacar petróleo de un jugador que llegó desde Rosario Central con el aura de ser el clásico enganche de su país, un estilo de futbolista en peligro de extinción.





Lo Celso es un zurdo exquisito, con un pie que es como un guante y que se ha adaptado a las exigencias de su entrenador, que durante el primer año del jugador argentino en París no contó demasiado con él. Atravesó su particular travesía por el desierto, una especie de formación lenta pero segura hasta hacerse con un hueco en el once de este curso.





De hecho, a mitad del curso pasado, Emery medito ceder a Lo Celso a otro club e incluso venderlo, pero al final apostó por quedarse con el jugador más prometedor de su equipo. En su primer año, apenas participó en cinco partidos del París Saint Germain. En el actual, ha firmado sus dos primeros goles y recién pasado el ecuador de la temporada, ha jugado 32 encuentros.





Emery, incluso se muestra sorprendido por la evolución de Lo Celso: "Hace cuatro meses no se pensaba que estuviera a un nivel tan alto. Es un jugador muy importante, que quiere crecer, que trabaja con humildad".





"Lo Celso es un ejemplo para todos por su manera de trabajar. Cuando llegó no se entrenaba con el grupo, después se sumó pero no jugaba y luego jugaba cinco minutos, una y otra vez. Trabajó con mucha paciencia y se ganó el respeto de sus compañeros, el mío y creo el de los aficionados. Con su tenacidad se volvió un jugador importante para el grupo", dijo Emery después de ganar 6-1 al Rennes en Copa.





Emery ha conseguido convertir a un jugador exquisito especializado en el último pase en un hombre implicado en todas las facetas del juego. Ese es el mérito del entrenador español, que aparte de tener a un hombre que puede sumarse al ataque para dar asistencias, ha conseguido que se implique en tareas defensivas.





Por eso, el miércoles no desentonaría nada junto a Verratti y Rabiot. Puede ejercer de "stopper" a la vez que puede surtir de buenos balones a los tres hombres de arriba. No sería nada descabellada su presencia en el césped del Bernabéu y el Real Madrid debería estar atento a un jugador sin mucho nombre pero con mucho recorrido. El "cachorro" de Emery está listo para hacerse hombre.

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