Las oportunidades, de vez en cuando, llegan y, a menudo, aparecen sin avisar, como esa vecina -o vecino- que de repente llama a la puerta para pedir sal o ese gol inesperado que se mete con el culo. Son cosas que pasan, y ya está, no hay que darle más vueltas. La diferencia está entre los que aprovechan la coyuntura para, por ejemplo, entablar conversación con la vecina -o vecino- o, quizás, para alcanzar la titularidad. Eso, de alguna manera -y salvando las distancias-, es lo que sucedió hace dos temporadas en los octavos de final de la Champions League. Entonces, Oblak, fichaje estrella, estaba en el banquillo. Se decía, incluso, que no valía para el Atlético. Y al otro lado estaba Moyá, titular contra el Bayer Leverkusen. Hasta que los papeles, en un golpe inesperado del destino, se cambiaron: el español se lesionó y Oblak acabó ocupando su lugar hasta esta misma temporada, con clasificación incluida. El esloveno, en conclusión, no dejó pasar la oportunidad. 



Ocurre que, tras aquella eliminatoria de octavos de final de la temporada 2014/15, Jan Oblak se afianzó en la portería del Vicente Calderón. De hecho, en estos dos cursos, se ha convertido en uno de los mejores porteros de todo el continente (quizás solo comparable con Buffon, Courtois o De Gea). Así lo certificaban sus cifras (15 goles en 21 partidos) hasta su lesión el pasado 12 de diciembre contra el Villarreal. Ese día, Moyá tomó la alternativa y, desde entonces, ha sido titular en todos los partidos encajando 14 goles en 15 partidos.

Moyá, durante el partido contra el Celta.



Ahora, y tras el regreso de Oblak, ya recuperado de su lesión, toca preguntarse: ¿A quién escogerá Simeone, precisamente, contra el Bayer Leverkusen en la reedición de los octavos de final de hace dos cursos? ¿Actuará como lo hizo la otra vez? Esa es la dicotomía. Por un lado, el Cholo sabe que Moyá lo ha hecho bien cuando le ha tocado ser titular. De hecho, tan solo ha tenido un día malo, contra el Celta (3-2), cuando una cantada suya terminó con gol de Cabral. Y por otro lado, Oblak, que lleva entrenando toda la semana, ha sido parte fundamental en los éxitos rojiblancos durante las últimas temporadas. Entonces, ¿qué hacer? Esa es la primera decisión que debe tomar el técnico rojiblanco.



La otra duda de Simeone es quién debe ser el '9', donde también hay dos hombres manteniendo una pelea tan sana como beneficiosa para el equipo. A un lado está Fernando Torres, que ha anotado tres goles en este 2017 y ha sido parte fundamental en las victorias en este nuevo año, y al otro lado está Gameiro, autor de un hat-trick -el más rápido de la historia de la Liga, en cinco minutos- el pasado fin de semana contra el Sporting (1-4). Es decir, ambos llegan en una dinámica positiva y reúnen las dos principales características que necesita cualquier ariete para jugar contra el Bayer Leverkusen: velocidad y explosividad.



CHICHARITO, EN RACHA



El que tiene menos dudas es su rival. El Bayer Leverkusen, después de una temporada muy irregular -en eso coincide con el Atlético- en la que marcha octavo en la Bundesliga, suma dos derrotas y tres victorias en este 2017. Pero, sobre todo, ha recuperado a Chicharito Hernández, que ha anotado cinco goles este año. Es decir, el delantero mejicano está de vuelta en el mejor momento posible para su equipo, justo cuando llega la Champions League, donde el conjunto alemán todavía no ha perdido ningún partido.



El mejicano tendrá al otro lado una zaga de circunstancias. Simeone, con Godín y Juanfran de baja, tan solo tiene cinco efectivos para el partido contra el Leverkusen: Vrsaljko, Filipe Luis, Savic, Giménez -de vuelta tras su lesión- y Lucas. Y con este último llegando in extremis. El central francés tendrá que declarar este mismo martes en el juicio por una presunta agresión a su pareja. Eso sí, tras presentarse en el juzgado, tomará un avión para llegar al partido y poder ser titular.



Chicharito y Bellarabi son los dos únicos peligros reales del Leverkusen. El que no llega es Çalhanoglu, que está sancionado cuatro meses por la FIFA por romper su contrato con el Trabzonspor en 2011. Precisamente, el turco fue el que anotó el gol de los alemanes en el partido de ida en 2015 (1-0). Y también el que falló el penalti decisivo en el Calderón (1-0, gol de Mario Suárez, y 3-2 en los penaltis). Por todo ello, el Bayer llega con muchas certezas al partido, como la de que quiere llevarse la victoria como sea, como reconoce Wendell en una entrevista con EL ESPAÑOL, y el Atlético con algunas dudas. Benditas, en cualquier caso. Ya les gustaría a otros elegir entre Oblak y Moyá, o entre Torres y Gameiro. 

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