El VAR vuelve a dejar patente que no es perfecto. Ni siquiera está cerca de serlo. En la Bundesliga, en el encuentro entre Mainz y Friburgo, fue el protagonista. Ni los jugadores ni el balón ni los entrenadores. No, fue el videoarbitraje. El árbitro pitó el descanso y después hizo que que los jugadores volviesen al terreno de juego para tirar un penalti previo. Pablo de Blasis adelantó al conjunto de Maguncia y, de nuevo, junto a sus compañeros, todos regresaron al vestuario.



El colegiado, Guido Winkmann explicó a los jugadores que había visto penalti antes de que los jugadores enfilaran hacia el túnel de vestuarios. Por eso, les mandó regresar y tirar la pena máxima. Eso fue el 1-0 del Mainz. El segundo gol también lo marcó Pablo de Blasis. Pero la polémica por el uso del VAR y por cómo se hizo ya ha levantado ampollas en Alemania.



La jugada, además, puede resultar decisiva. Mainz y Friburgo están empatados a 30 puntos en la Bundesliga. Ambos son decimoquinto y decimosexto respectivamente y luchan por evitar la zona de descenso. En la parte alta de la liga alemana, todo está decidido: el Bayern de Múnich se proclamó campeón por sexta vez. Schalke, Leverkusen y Dortmund le siguen en la tabla.

Noticias relacionadas