Hay nombres que, a priori, pasan desapercibidos entre la multitud. ¿El motivo? Ni han hecho nada relevante -entendido como hecho histórico- ni han sido pioneros. En cambio, los que abren camino, esos que marcan una pauta desde el principio, permanecen. Pasa, por ejemplo, con los deportistas que salen del armario -convertidos instantáneamente en referentes-, con los que patentan un gesto técnico -como Panenka- o con aquellos que, aunque a lo largo de sus carreras se muevan en la mediocridad, aparecen un día para dar un Mundial, una Eurocopa o cualquier otro título a un equipo. Es también el caso de Bibiana Steinhaus, que se convertirá en la primera árbitra de la Bundesliga el próximo curso o, en última instancia, Helena Costa, que tras entrenar a Irán, será la primera mujer scouting fichada por un club de la Bundesliga, el Eintracht de Frankfurt.

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Con estas decisiones, la Bundesliga marca el camino al resto del fútbol europeo. Y Helena Costa, de nuevo, se alza como referente en un mundo tradicionalmente machista. Ese ha sido su objetivo desde que, con 21 años, cuando todavía no había terminado la licenciatura de Ciencias del Deporte, hizo su primer curso de entrenadores en la Asociación de Fútbol de Lisboa. Desde entonces, ha ido derribando barreras y subiendo peldaños hasta llegar a un club de primer nivel, el Eintracht, a donde llegará como una experta en la materia tras una carrera extensa.


Helena Costa, a sus 39 años, cuenta con la licencia de entrenadora UEFA A y con una experiencia a sus espaldas nada desdeñable. Empezó en el Benfica, siempre como técnico auxiliar en las categorías inferiores, donde pasó 13 años aprendiendo de los mejores. Y, a partir de ahí, siguió progresando en soledad. Pasó por el Celtic de Glasgow (2008-2010), donde ejerció labores de scouting, y fue entrenadora de las selecciones femeninas de Qatar (2010-12) y de Irán (2012-14).


Desde allí, intentó dar el salto al fútbol masculino y fichó como entrenadora del Clermont Foot 36, pero decidió dejarlo al mes de llegar aludiendo temas personales. “Sólo el presidente conoce las razones de mi decisión. Espero que no suponga prejuicios hacia las mujeres en el deporte”, reconoció. Eso sí, entonces, se rumoreó sobre las dos posibles razones de su marcha: la enfermedad de su padre o los pocos medios que tenía el club. De cualquier modo, ella decidió aparcar esa aventura y esperar la llegada de otra.


La próxima temporada, todas las mujeres darán un paso de gigante junto a ella. Helena Costa, en el Eintracht de Frankfurt, adquirirá una nueva dimensión en una de las cinco grandes ligas europeas. Allí se encontrará con Bibiana Steinhaus y, pronto, con muchas otras profesionales del deporte. O, al menos, eso es lo que se intuye tras la apuesta alemana por incorporar mujeres a los clubes. Y qué otro país lo podía hacer. Al fin y al cabo, la Bundesliga femenina hace tiempo que se convirtió en una de las grandes competiciones europeas. Y, junto a la estadounidense, una de las que mejor trata a sus jugadoras, entrenadoras y dirigentes. Chapó.