Jorge Pacheco
Publicada

Richarlison ha trasladado a las redes sociales una batalla inmobiliaria con implicaciones políticas. El delantero del Tottenham acusa al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, y al abogado Willer Tomaz de haberse quedado sin compensarle con una propiedad en Ilha Comprida, en Angra dos Reis.

El internacional asegura que destinó más de 1,7 millones de euros a la adquisición y al acondicionamiento del inmueble. Los señalados rechazan las acusaciones.

El conflicto gira alrededor de una residencia de lujo situada en la costa del estado de Río de Janeiro. Aunque el futbolista habla de su isla, las informaciones sobre el procedimiento judicial describen una disputa por una mansión y los derechos de posesión vinculados a ella.

La diferencia resulta relevante: el enfrentamiento no permite dar por acreditado que Richarlison fuera propietario de toda Ilha Comprida.

Según su versión, la inversión se realizó entre 2020 y 2021. Después aparecieron interesados en comprar la propiedad, entre ellos Bolsonaro, pero el atacante rechazó desprenderse de ella. "No quería venderle la isla", explicó en el vídeo con el que hizo pública su denuncia.

Sostiene que los problemas surgieron mientras intentaba completar la documentación necesaria y resolver la situación jurídica del inmueble.

El jugador asegura que ese escenario fue aprovechado para apartarlo de la posesión. "Flávio Bolsonaro y este tipo, Willer Tomaz, fueron allí y, en 24 horas, se apoderaron de la isla", afirmó.

Richarlison celebrando un gol con el Tottenham. Europa Press

También cuestionó la actuación judicial y denunció no haber recibido una compensación por el dinero desembolsado.

La controversia tiene un recorrido previo en los tribunales brasileños y ha alcanzado el Superior Tribunal de Justicia. Las informaciones en Brasil señalan que la empresa vinculada a Tomaz obtuvo resoluciones favorables sobre la posesión.

El abogado sostiene que sus derechos están reconocidos judicialmente y ha emplazado a Richarlison a presentar pruebas de la inversión y de su vinculación jurídica con la propiedad.

Bolsonaro también niega cualquier responsabilidad. A través de su equipo, ha rechazado tener relación con la isla y ha subrayado que no formó parte del proceso judicial. Su defensa sostiene, además, que no intervino como comprador, vendedor o intermediario.

Frente a esa negativa, el delantero ha mantenido sus reproches y ha respondido públicamente con una pregunta: "¿Y mi isla?".

Richarlison ha solicitado la intervención de la Policía Federal para esclarecer lo ocurrido y determinar qué pasó con su inversión.

En su primera explicación, situó la recuperación del dinero por delante del regreso a la propiedad: "Estamos buscando respuestas, estamos buscando mi dinero, ni quiero la isla de vuelta". Sin embargo, en una publicación posterior reclamó también la devolución del lugar y la reconstrucción de la vivienda.

Por ahora, la petición del futbolista no equivale a la confirmación de una nueva investigación policial. El caso mantiene enfrentadas una denuncia pública de despojo y unas defensas que invocan las decisiones judiciales.

Entre ambas versiones quedan por esclarecer los derechos sobre el inmueble, los pagos realizados y la participación concreta de cada señalado.