Jorge Pacheco
Publicada

El veterano guardameta español Pepe Reina, uno de los arqueros más laureados y longevos del fútbol europeo, repasó los pasajes más significativos de sus inicios en una conversación mantenida en el pódcast Offsiders, grabado en las instalaciones de la ciudad deportiva del Villarreal CF.

El portero madrileño recordó con especial emoción la figura de su progenitor, el también internacional Miguel Reina, así como el drástico giro que experimentó su niñez al abandonar el hogar familiar siendo apenas un niño para ingresar en la cantera del FC Barcelona.

Aunque nació en la capital española en el seno de una familia de arraigo andaluz, Reina creció sintiendo un apasionado fervor por el conjunto catalán durante los años dorados del célebre Dream Team.

Sus primeros pasos bajo los tres palos tuvieron lugar en conjuntos madrileños como el Rayo Majadahonda y la Escuela de Fútbol Madrid Oeste de Boadilla. Fue su propio padre quien, al observar sus aptitudes naturales, lo orientó definitivamente hacia la demarcación de guardameta.

"Mi padre me dice: 'Pues mira, yo creo que por tus cualidades físicas, por lo que sientes, por tu intuición, por tu valentía... prueba en la portería'", relató el futbolista sobre aquel momento decisivo de su aprendizaje.

Tras superar unas pruebas organizadas por Charly Rexach, el joven arquero hizo las maletas rumbo a la Ciudad Condal el 28 de agosto de 1995, faltándole apenas tres días para cumplir los trece años.

Su padre tuvo un papel determinante al instarlo a emprender el viaje sin vacilar, convencido del entorno formativo de la entidad azulgrana. "Mi padre me empujó directamente, me dijo: 'Te vas. O sea, te vas porque te vamos a dar la oportunidad primero de crecer en unos valores y en un ambiente sano... te van a cuidar el ser un hombre de bien más que ser futbolista'", rememoró sobre las motivaciones parentales.

Pepe Reina, durante la entrevista en el canal de Youtube 'Offsiders'. Captura de pantalla

Aquella temprana mudanza supuso un impacto emocional difícil para un niño que ocupaba el cuarto lugar entre cinco hermanos y que debía alejarse de sus seres queridos. Sin embargo, el día a día en la residencia de la cantera terminó por forjar un vínculo indestructible con otros jóvenes aspirantes.

"Pasas miedo, pasas momentos de tristeza porque echas de menos... la infancia como tal yo la viví de manera distinta; toda la gente que pasa por La Masía la vive de manera muy distinta porque encuentras 3-4 hermanos que tienen tus mismos sueños, tus mismos miedos...", confesó sobre el profundo sentimiento de fraternidad generado en la residencia.

En la cantera barcelonista coincidió desde sus inicios con figuras como Víctor Valdés, manteniendo una intensa pero leal competencia que impulsó el crecimiento de ambos. Para Reina, el verdadero legado de esa etapa superó lo estrictamente deportivo.

"Esa camaradería, esa hermandad que hay dentro de La Masía yo creo que te permite crecer a nivel humano al 200%", aseveró el internacional español, concluyendo que el mayor mérito de la institución es que "si no eres futbolista, al menos te hacen ser hombre de bien".