Luis Enrique afronta el reencuentro con el Barcelona desde la admiración, pero sin renunciar a imponer sus condiciones.
El entrenador del PSG compareció este lunes antes del encuentro de Champions del martes en el Parque de los Príncipes con una idea para reducir la influencia de Lamine Yamal: defender a través del balón. Una propuesta que busca responder desde el funcionamiento colectivo.
El asturiano reconoce en el conjunto de Hansi Flick una identidad próxima a la de su equipo. Esa afinidad explica parte del atractivo de un enfrentamiento que reúne a dos candidatos al título, aunque el técnico parisino rechazó presentarlo como una final anticipada. Para él, la competición tiene demasiados aspirantes como para reducirla a lo que suceda ahora en París.
La ausencia de Nuno Mendes concentra parte de las preguntas alrededor de Lamine. Sin el lateral portugués, Luis Enrique evitó convertir la rueda de prensa en una explicación de emparejamientos individuales.
Su respuesta señaló una prioridad: "La mejor manera de defender a Lamine es tener el balón, que no lo tengan ellos, para defender a un equipo con jugadores de calidad hay que superarlo con el equipo".
La receta parte de limitar las ocasiones en las que el extremo puede intervenir, en lugar de confiar únicamente en detenerlo cuando recibe. También extiende la vigilancia al resto de amenazas azulgranas: el problema no acaba en un regateador, sino que incluye las relaciones que construye el Barcelona alrededor del balón.
Luis Enrique tampoco quiso alimentar la comparación entre el joven internacional y Messi. "Creo que Lamine quiere ser Lamine y lo está haciendo muy bien y comparar al mejor jugador de todos los tiempos... ahí no va a ganar nadie. Veremos en el futuro, pero mejor no compararse", afirmó.
Admiración por el Barça de Flick
Los elogios al rival recorrieron buena parte de la comparecencia. "Estos partidos son diferentes, son los de más alto nivel, adoro ver al Barça como entrenador y como aficionado. Es muy bonito ver esa identidad y creo que nos parecemos", explicó.
La semejanza, sin embargo, no suaviza su evaluación de la dificultad: "Será un partido complicado porque son fuertes a nivel individual y como equipo".
Su reconocimiento se extendió a Flick, al que considera plenamente integrado en la tradición futbolística del club. "Casa perfectamente con el ADN Barça, que es atrevido, que vayas a ganar siempre, lo está haciendo de forma maravillosa y ahí están los resultados", aseguró.
Hansi Flick habla con Lamine Yamal.
Ese respeto no implica presentar al adversario como invulnerable. "No hay un equipo que sea perfecto. Tenemos la confianza para medirnos al Barça. Es un gran desafío", advirtió.
El vínculo sentimental
La visita del Barcelona también activa una relación personal que Luis Enrique mantiene intacta. "Soy socio, fui jugador y entrenador seis años, tengo una relación increíble con Cataluña, mi familia son catalanes, antes me costaba enfrentarme al Barça pero ahora me empiezo a acostumbrar", reconoció.
Su afecto, no obstante, tiene una frontera competitiva: "Veo siempre al Barça, es el club que tiene unos valores muy claros que yo amo, no pegan una patada, son deportivos, y que, para mí, es de los que más se parecen al PSG actual. Pero soy del PSG y me gustaría ganar mañana".
El técnico cerró además la puerta a considerar este duelo una sentencia sobre la jerarquía europea. Ante los elogios de Vitinha a PSG, Barça y Bayern, amplió el mapa: "Pero hay más, está el City, el Arsenal, el Real Madrid. Esto de los mejores se verá en abril".
París ofrecerá una prueba de máxima exigencia. Para afrontarla, la prioridad de Luis Enrique será el colectivo.
