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El Barça es, a día de hoy, un vendaval imparable. Nueve jornadas, nueve victorias. Una racha inmaculada que amenaza con tiranizar el campeonato desde el primer suspiro [Narración y estadísticas del partido].

La última víctima de esta apisonadora azulgrana ha sido un Betis (2-5) que llegaba con la vitola de equipo revelación de La Liga, pero que acabó claudicando ante una nueva exhibición ofensiva sellada con cuatro zarpazos.

Al frente de este ballet demoledor sigue reinando un nombre propio: Lamine Yamal. El joven prodigio volvió a adueñarse del tablero, gobernando el partido a su antojo.

Lamine Yamal celebra su gol contra el Betis. REUTERS

Con un gol de museo para abrir la lata y una asistencia en bandeja de plata para seguir engordando sus cifras, Lamine demostró una vez más que su talento no entiende de límites ni de pizarras rivales.

Esta demostración de autoridad cobra un valor monumental mirando al calendario. A falta de una semana para que el Real Madrid visite el Camp Nou, el Barça envía un mensaje terrorífico a su eterno rival.

Los blancos tendrán que medirse ahora al Sevilla con la presión asfixiante de ganar para seguir a seis puntos, sabiendo que el Clásico del próximo domingo 25 puede dictar sentencia y dejar media Liga teñida de azulgrana.

Caos absoluto

El duelo nació como una partida de ajedrez. Pellegrini pobló la medular, sacrificando un extremo para asfixiar la creación culé. Pero la pizarra es de cristal cuando asoma el genio.

Al minuto 10, Lamine Yamal esculpió una obra de arte: sorteó a su par, congeló el tiempo con una finta de ilusionista y dibujó una rosca que se coló, majestuosa, en la escuadra de Valles.

El tanto fue un conjuro. El Barça monopolizó la pelota y encerró a un Betis sumiso, incapaz de cruzar la frontera de su campo. Lamine gobernaba el juego, y el conjunto verdiblanco quedó convertido en una sombra, totalmente anulado.

Y entonces, de la nada, la resurrección. Una eléctrica cabalgada de Abde forzó un córner en el 27'. Tras el bote del saque de esquina el balón quedó huérfano de remate hasta que Fornals lo rescató. Su centro medido al área pequeña encontró la cabeza de Valentín Gómez, que fulminó la red para devolverle el pulso al Villamarín.

Los jugadores del Betis celebran el gol de Valentín Gómez. REUTERS

El partido mutó en un combate a tumba abierta, sostenido por dos titanes bajo palos. Primero fue Valles en el 34', con una mano milagrosa, quien frustró una sutil picadita de Adeyemi tras un pase de ciencia ficción de Yamal. Cuatro minutos después Joan García voló para ahogar el grito de Bellerín, que remató franco tras una rápida contra bética.

La locura se adueñó del filo del descanso. En el 41', Fermín botó un saque de esquina, Valles dudó a media salida y Rodri, imperial por alto, cabeceó el segundo para los azulgranas.

La réplica fue inmediata. En el 43', Lo Celso cazó un balón muerto y, con un escorzo de pura plasticidad, conectó un zurdazo que limpió las telarañas de la escuadra, haciendo estéril la estirada de Joan.

Era un golazo antológico, pero la épica murió en la orilla: el colegiado lo anuló por una mano previa del Cucho en la génesis de la jugada, cerrando un primer acto de auténtico vértigo.

Goles, expulsión y sentencia

El segundo acto arrancó con la misma efervescencia. En el 49', Fermín amenazó con ampliar la renta, pero se topó con la mano firme y salvadora de Valles abajo.

La insistencia culé encontró premio poco después. Un robo agresivo derivó en un balón al espacio para Lamine. El extremo, disfrazado de asistente, le regaló el gol en bandeja a Gabriel Jesús. El brasileño marcaba en el 52', redimiéndose de un tanto que le habían anulado apenas un minuto antes.

Pero este Betis se negaba a firmar la rendición. En el 54', un pase profundo a la espalda de la zaga encontró la veloz carrera de Abde, que definió con la frialdad de un francotirador para devolver la esperanza a la grada.

Sin embargo, la locura del choque estalló por los aires en ese mismo instante. En plena tensión tras el gol, Facundo Bernal perdió los nervios, agarró a Lamine y le propinó un cabezazo. Roja directa. El Betis se quedaba con diez y se asomaba al abismo.

Bernal golpea a Lamine Yamal y es expulsado. REUTERS

El golpe de gracia azulgrana llegó en el 63'. Lamine, epicentro de todo lo que pasaba en el verde, botó una falta que se estrelló contra la barrera. En la pugna por el cielo, Cubarsí se impuso en el vuelo a una mala salida de Valles.

El esférico quedó huérfano en el área pequeña y Eric García, a placer, empujó a la red el cuarto tanto para dejar el duelo prácticamente visto para sentencia.

Todavía quedaba un gol más del lado azulgrana. Lo hizo Olmo tras un disparo desde la frontal imposible para Valles. Fue la rúbrica de un nuevo triunfo del Barça que llega en un estado de forma inmejorable al Clásico contra el Real Madrid del próximo domingo.