Publicada

El intento de colocar en el mercado negro dos relojes robados a Pau Cubarsí y Joan García, puso a los Mossos d'Esquadra sobre la pista de un grupo presuntamente dedicado a cometer robos en viviendas de alto nivel económico.

La investigación culminó con la detención de tres sospechosos el pasado 1 de octubre en la comisaría de Gavà, después de que un confidente alertara a la policía de que uno de ellos ofrecía las piezas y aseguraba que pertenecían a futbolistas profesionales.

Según el atestado policial al que ha tenido acceso La Vanguardia, la banda habría mantenido una intensa actividad delictiva desde finales de 2025. Entre sus posibles objetivos figuraban viviendas de jugadores del Barça y de familias adineradas de distintas localidades del Maresme, el Baix Llobregat y el Garraf.

Los investigadores sitúan al frente del grupo a Arsim Blaku, un ciudadano albanokosovar de 58 años con numerosos antecedentes. La policía lo considera el principal sospechoso de la trama y le atribuye experiencia en el asalto a viviendas de lujo.

Su nombre ya había aparecido en la investigación del intento de robo en la casa de la familia Tous, en 2006, una operación que terminó con uno de sus compañeros abatido.

Después de permanecer tres años fuera de España, Blaku regresó en noviembre de 2025 y, según las pesquisas, habría reanudado su actividad. Los Mossos le relacionan con el asalto a la vivienda de Pau Cubarsí, cometido en diciembre, y con el robo registrado en casa de Joan García en enero.

La investigación también trató de esclarecer su posible implicación en otros robos e intentos de asalto en Castelldefels y Sant Vicenç de Montalt. Además, los agentes siguieron sus movimientos en las inmediaciones de la residencia de Jules Koundé, otro jugador del FC Barcelona.

Detenidos más sospechosos

De acuerdo con el atestado, Blaku se alojaba en un hotel de Castelldefels que presuntamente utilizaba como base para preparar las operaciones. Los investigadores llegaron a obtener imágenes del sospechoso en la piscina del establecimiento mientras, según sus hipótesis, planificaba nuevos asaltos.

Otro de los arrestados es David Barba Vargas, conocido como 'Chucho', de 51 años, a quien se relaciona con la denominada banda del puerto. Este grupo protagonizó en 2005 el robo de un contenedor que transportaba 400 kilos de cocaína en el puerto de Barcelona.

En aquella trama también fueron investigados agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, que finalmente resultaron absueltos.

Agentes de la Guardia Civil .

En el caso de los robos en viviendas, los Mossos atribuían a Barba funciones de vigilancia y conducción. Sin embargo, la Audiencia de Barcelona ordenó su puesta en libertad una semana después de la detención, tras estimar el recurso presentado por su abogado.

El tribunal consideró que los indicios reunidos no permitían establecer una vinculación suficientemente sólida entre el investigado y los asaltos.

Entre los argumentos expuestos, señaló que las imágenes analizadas no lo identificaban durante la ejecución de los robos y que algunas de las conductas observadas no podían considerarse actos preparatorios punibles.

La tercera investigada es Rosa García, española de 40 años y con 18 antecedentes policiales. Los investigadores le atribuyen presuntas tareas logísticas, entre ellas el alquiler de los vehículos que se habrían empleado para realizar labores de vigilancia.

Las pesquisas también permitieron reconstruir el procedimiento que presuntamente seguía el grupo para elegir a sus víctimas.

Uno de los episodios investigados se remonta a junio, cuando los sospechosos habrían vigilado a un empresario moldavo que conducía un Porsche y frecuentaba un conocido restaurante de Castelldefels.

Según el atestado, los investigados recurrieron a una aplicación pública vinculada a la Dirección General de Tráfico (DGT) para consultar información sobre el vehículo e identificar el domicilio de su propietario.

Un delincuente habitual

Posteriormente, Blaku se habría desplazado hasta la vivienda para examinarla y tomar fotografías. El empresario advirtió movimientos sospechosos gracias a las cámaras de seguridad de su casa y decidió pedirle explicaciones.

Tres días después, ambos concertaron una reunión en el hotel de Castelldefels donde se alojaba el sospechoso. Según la reconstrucción policial, Blaku abandonó sus planes al comprobar que había sido descubierto.

Durante aquel encuentro, habría pronunciado una frase que refleja su presunta experiencia en este tipo de delitos: "Llevo 40 años robando en casas de gente rica. Entro solo. Solo necesito un conductor".