Carlos Serrano
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Casemiro, exfutbolista del Real Madrid y uno de los centrocampistas más reconocidos del fútbol brasileño, no olvida de dónde viene. Detrás de los títulos, los éxitos deportivos y los años compitiendo al máximo nivel se esconde una infancia marcada por las dificultades económicas y los sacrificios de su familia.

Una etapa complicada que, lejos de quedar en el pasado, sigue siendo una fuente de motivación en su vida.

En una entrevista, el jugador recordó cómo fueron aquellos primeros años, cuando su madre tenía que trabajar para sacar adelante a la familia. "Fue un poco difícil, mi madre tenía que trabajar para traer dinero a casa. No cabíamos todos y por eso me iba cambiando de un sitio a otro", explicó al hablar de una niñez en la que la estabilidad no siempre estaba garantizada.

Su vida comenzó a cambiar cuando ingresó en las categorías inferiores del São Paulo con apenas 11 años. Tres años después, pasó a vivir en la residencia del club, donde encontró unas condiciones que suponían un alivio frente a las dificultades que había conocido hasta entonces.

"Ahí tenía comidita buena", recordó con sencillez, al evocar una etapa fundamental para su desarrollo personal y futbolístico.

Una infancia difícil que le dio fuerzas

Casemiro tiene claro que aquellas experiencias contribuyeron a forjar su carácter. El centrocampista considera que recordar sus orígenes le permite afrontar con otra perspectiva los problemas que aparecen en su camino, tanto dentro como fuera del terreno de juego.

"Cuando estoy pasando por un momento difícil, no sólo dentro del campo, también en la vida, me acuerdo de esos momentos, de los problemas y dificultades que tuvimos y me da fuerza", confesó en la entrevista concedida hace unos años a El País.

Casemiro, con la selección de Brasil durante el Mundial. Reuters

El brasileño también destacó la importancia de mantener los pies en la tierra a pesar de haber alcanzado el éxito profesional. 2Sé de dónde vengo y no me olvido nunca de eso, fue muy duro; por eso disfruto tanto de los buenos momentos", añadió.

Uno de los recuerdos más emotivos de la entrevista tiene como protagonista a su madre, una figura esencial en su trayectoria. Durante años, ella trabajó limpiando casas para mantener a la familia, incluso mientras sufría problemas en una de sus muñecas.

Cuando comenzó a ganar cantidades importantes de dinero gracias al fútbol, Casemiro tuvo claro cuál sería una de sus prioridades: ayudarla. "Con el primer dinero importante que gané le compré una casita a mi madre", contó.

Su deseo no se quedó ahí. Con el paso del tiempo, cuando sus ingresos aumentaron, le pidió que abandonara el trabajo para evitar que siguiera sufriendo físicamente. "Mamá, deja de trabajar, no quiero que sufras más de la muñeca", recordó que le dijo. "Ella es muy importante para mí y es bueno ayudarla".

Un sueño que siempre tuvo claro

Su madre, según explicó, veía inicialmente sus visitas al São Paulo como una oportunidad para divertirse. Casemiro, sin embargo, tenía otros planes: "Yo tenía claro que quería llegar lejos, ser importante y cumplir mi sueño".

Una determinación que terminó convirtiéndose en realidad y que hoy comparte una lección que nunca ha olvidado: el éxito también consiste en poder devolver a quienes estuvieron ahí cuando más lo necesitabas.