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El fútbol profesional inglés, cuna histórica del deporte y modelo de negocio global, se encuentra al borde de una crisis sistémica de proporciones alarmantes.

A pesar de generar ingresos asombrosos que superan los 9.000 millones de libras, el primer informe "The State of the Game" (El estado del juego), elaborado por el recién creado Regulador Independiente del Fútbol (IFR) británico, pinta un cuadro de extrema fragilidad.

Los datos presentados por el IFR en su documento de 245 páginas muestran una situación generalizada de debilidad en las finanzas del fútbol.

El 94% de los clubes que integran las cinco ligas profesionales de Inglaterra registran pérdidas financieras. Más alarmante aún es que más del 60% de los equipos de la English Football League (EFL) y la National League se encuentran en estado de insolvencia técnica.

Esto significa, en términos prácticos, que sus pasivos superan el valor contable de sus activos, lo que les deja sin margen de maniobra.

Además, existe una dependencia extrema del capital privado, ya que más de una cuarta parte de los clubes no sobreviviría más de 30 días si sus dueños decidieran retirar la financiación de repente. Este escenario, calificado en el informe como un "cóctel peligroso", evidencia que el modelo de negocio actual consume dinero estructuralmente.

El documento subraya que el problema no es solo la falta de liquidez, sino un fallo profundo de solvencia. De hecho, el 97% de los clubes de la EFL y la National League presentan un Ebitda (beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) negativo.

La brecha

La desigualdad financiera es el motor indiscutible de esta crisis. En 1992, con el nacimiento de la Premier League, los ingresos medios de la máxima categoría triplicaban a los de la Championship (segunda división).

Hoy, esa diferencia se ha multiplicado hasta ser 8,7 veces mayor. Esta gigantesca brecha somete a los equipos más humildes a un estrés extremo para intentar ascender o, al menos, sobrevivir.

La carrera por la competitividad ha disparado sin freno los gastos en fichajes y, sobre todo, en las masas salariales de los clubes. El aumento salarial en las últimas temporadas ha sido del 33% en la Premier League y aún mayor en las divisiones inferiores, alcanzando un altísimo 71% de incremento en la League One.

El descontrol llega a tal punto que 20 clubes gastan más del 80% de sus ingresos solo en pagar a sus jugadores, y seis entidades superan directamente el 100%.

Paralelamente, el mercado de fichajes se ha convertido en un riesgo bancario. La deuda neta por transferencias alcanzó los 3.400 millones de libras, con ingresos futuros por valor de 1.200 millones ya monetizados por adelantado.

Organizaciones de aficionados han calificado el informe como una "llamada de alarma" que exige un cambio real, drástico y sostenido en el tiempo.

El IFR propone un plan de acción para que todos los clubes cumplan con un requisito de "Recursos Financieros Apropiados", aunque de momento se evitan límites estrictos de liquidez a corto plazo.

El diagnóstico de la investigación está claro: el fútbol inglés se ahoga en sus propias deudas. Si no se frena este modelo insostenible, decenas de clubes históricos corren el riesgo inminente de desaparecer.