El Rayo Vallecano ha salido al paso de los graves incidentes ocurridos en el Estadio de Vallecas, que obligaron a suspender de forma definitiva el encuentro liguero frente al Athletic Club.
A través de un duro y extenso comunicado, el club madrileño ha condenado los hechos, señalando directamente a un grupo de ultras como responsables de un boicot orquestado contra la entidad y su directiva.
Lejos de considerar el continuo lanzamiento de objetos al terreno de juego como un hecho aislado, la directiva rayista asegura que todo formaba parte de una estrategia para reventar el choque. En el escrito, el club subraya que "no se trata de hechos fortuitos u ocasionales, sino de actuaciones previamente ideadas y planificadas por los líderes intelectuales de un grupo organizado".
Comunicado oficial https://t.co/nJnnb9gxn1
— Rayo Vallecano (@RayoVallecano) October 10, 2026
De hecho, la entidad califica lo sucedido como un "atentado minuciosamente planificado", detallando que para lograrlo se coordinó una logística con "papeles impresos y esferas de 2 cm" con la única finalidad de forzar la suspensión del encuentro.
La impotencia sobre el césped fue total. Tras limpiar el campo hasta en tres ocasiones y emitir repetidos avisos por megafonía sin éxito, los propios futbolistas tuvieron que intervenir.
"Tal ha sido el empeño [...] que incluso nuestros capitanes y distintos miembros del club se han acercado al fondo a rogar y suplicar a unos vándalos que cesaran en esas actitudes", lamenta el texto, destacando que estos individuos ignoraron los ruegos para salirse con la suya.
Además, el club recalca que el desastre se veía venir. Durante la semana previa, el Rayo advirtió a la Delegación del Gobierno, a la Policía y a LaLiga del alto riesgo, denunciando explícitamente los comunicados hostiles emitidos por organizaciones vinculadas a Bukaneros, como la Plataforma ADRV y la Federación de Peñas.
Momento en el que se decide la suspensión del Rayo - Athletic.
A pesar de haber reforzado la seguridad privada con más efectivos, la persistencia de los infractores hizo inútiles los esfuerzos.
El Rayo enmarca este episodio en una campaña de acoso que viene de lejos. El texto recuerda que ocurre tan solo una semana después de un "intento fallido de asalto al palco" por parte de encapuchados y que se trata del tercer partido reventado en quince años, recordando incidentes similares ante el Real Madrid (2012) y el Albacete (2019).
Según expone el club, toda esta escalada responde a "la intolerancia de unos pocos, ante la negativa de Rayo Vallecano de Madrid a plegarse a sus extorsiones", denunciando también recientes coacciones y señalamientos públicos hacia aficionados rayistas por acudir a animar al equipo a estadios como Butarque.
Los recogepelotas del Rayo intentan quitar los aviones de papel.
Frente a estos ataques, la junta aprovecha para defender su gestión, recordando que en estos años lograron salvar a "una entidad en quiebra técnica" para llevarla a su época más dorada.
Ante los graves daños causados a la imagen de la institución, el Rayo ha anunciado que solicitará las cámaras de seguridad "para identificar a todas las personas situadas en el fondo que hayan arrojado elementos al campo" y aplicarles el régimen interno.
Finalmente, el club exige a las instituciones que pongan fin a cualquier connivencia con estos grupos, y concluye recordando que la entidad, los jugadores, los árbitros y la inmensa mayoría de la afición "son todos víctimas de un atentado contra sus derechos y libertades, cometido por un grupo organizado de intolerantes".
