Jorge Pacheco
Publicada

En una entrevista concedida al videopodcast Los Fulanos, en el episodio "De Recoger CHATARRA con su Padre… A Jugar en Primera División", el exfutbolista Iván Amaya repasa los pilares de su trayectoria vital y financiera.

Surgido de un entorno humilde de raíces gitanas en San Cristóbal de los Ángeles y curtido en la recolección de chatarra y la venta ambulante, el antiguo defensor del Rayo Vallecano, Atlético de Madrid y Getafe explica cómo transformó sus ingresos deportivos en un patrimonio inmobiliario.

La visión patrimonial del exdeportista se consolidó al llegar al profesionalismo. Tras firmar su primer contrato importante, antepuso la estabilidad de su familia a gastos superfluos.

Según evoca, las orientaciones de veteranos como Julen Lopetegui fueron clave: "Julen me dijo: 'Iván, tú vienes de una familia que ya sabemos de dónde vienes... lo primero que tienes que hacer es meterte en un piso, pero ya, pero ya'".

Siguiendo esa pauta, realizó su primera adquisición: "Lo primero que hice fue comprar una casa. Y compré en Arroyo Culebro un chalet. Tú sabes, para mí llevarme a toda mi familia a una casa... Me acuerdo que el chalet para mi padre me costó 32 millones de pesetas".

Iván Amaya, en el podcast Los Fulanos. Captura de pantalla

Frente a la costumbre de gastar en vehículos de lujo, Amaya prefirió destinar sus ingresos al sector del ladrillo bajo la guía de su padre, en quien depositó total confianza.

"Yo no he arriesgado, he ido más a lo seguro. Yo con mi padre: 'vamos a ganar tanto, vamos a meternos en este piso, y vamos a meternos en este otro piso'", asevera.

Ni la crisis inmobiliaria frenó su visión: "Pisos, pisos, pisos, pisos. Fíjate que vino la crisis mala aquella y mi padre estaba un poco asustado... y él fue el que me dijo: 'Tranquilo, el ladrillo está ahí: lo tenemos alquilado; sí que debe dinero y han bajado los precios, pero ya subirán'".

Esa constancia cristalizó en propiedades totalmente pagadas. "En inmuebles tengo 11. 12 con el mío. Yo tengo todo en alquiler, lo tengo todo pagado, o sea, yo ya no tengo hipotecas. con el tema de los pisos he montado un patrimonio", afirma Amaya, destacando su tranquilidad actual: "En el tema alquiler ha sido lo mejor que me ha podido pasar. O sea, es tranquilidad, es decir, me levanto sin presión y me acuesto sin presión".

Hoy continúa activo en el mercado: "Si me sale un local pequeñito, un piso pequeñito, reinviertes". Incluso proyecta junto a su hermano: "Estamos mi hermano y yo que vamos a comprar un colegio también, donde vivíamos nosotros anteriormente, para hacer habitaciones".