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El Real Madrid ha acelerado su política de renovaciones para ordenar el futuro de una plantilla en la que conviven futbolistas llamados a liderar el próximo ciclo, veteranos pendientes de decisiones a corto plazo y varios contratos que requerirán una evaluación deportiva.

El club ya ha completado algunos movimientos, tiene otros preparados y ha iniciado las conversaciones para asegurar la continuidad de Jude Bellingham en unas condiciones acordes con su importancia.

La renovación de Vinicius, anunciada este verano, abrió una etapa destinada a consolidar los pilares del proyecto. El brasileño amplió su vínculo hasta el 30 de junio de 2032, después de unas negociaciones que se habían prolongado durante meses. Su nuevo contrato confirmó la apuesta por uno de los principales referentes ofensivos del equipo y estableció el marco salarial sobre el que se abordarán otros expedientes.

A ese movimiento se añaden los acuerdos alcanzados con Brahim Díaz y Aurélien Tchouaméni, todavía pendientes de anuncio. El centrocampista francés ha ampliado su compromiso hasta 2031, mientras que la continuidad del internacional marroquí también está cerrada hasta 2030.

El Madrid optó así en verano por resolver con antelación la situación de dos jugadores que conservaban mercado y que forman parte de sus planes.

Güler, cerrado hasta 2031

El movimiento más reciente afecta a Arda Güler. El club y el futbolista han acordado prolongar su contrato hasta 2031, como adelantó AS, con una mejora de sus condiciones económicas.

La operación reconoce el cambio de estatus experimentado por el turco, que ha dejado atrás su etapa de adaptación y ha ganado peso dentro del equipo.

La renovación no respondía a una urgencia temporal, ya que su anterior vínculo alcanzaba hasta 2029. Se trata de una apuesta estratégica: el Madrid quiere adecuar la ficha y la duración del contrato a la evolución de un futbolista de 21 años que aparece señalado como una de las piezas sobre las que construir el futuro. Solo queda que el club haga oficial un acuerdo que ya se encuentra cerrado.

Arda Güler, con el Real Madrid. Europa Press

El siguiente movimiento debe ser el de Thibaut Courtois. La intención es prolongar durante una temporada el contrato del guardameta, actualmente válido hasta 2027.

El belga pasaría a quedar vinculado hasta junio de 2028, dentro de la política que el Madrid suele aplicar con los futbolistas veteranos: compromisos cortos que permiten revisar periódicamente su rendimiento y estado físico.

En su caso no existen dudas sobre la confianza deportiva. Courtois continúa ocupando un lugar central en la portería y la voluntad de las partes conduce hacia la continuidad. Su expediente está cerca de la formalización, por lo que debería convertirse en el próximo trato cerrado dentro de esta cadena de renovaciones.

Bellingham subirá de escalón

El gran asunto sobre el que ya se ha comenzado a trabajar es Jude Bellingham. El inglés tiene contrato hasta 2029, por lo que tampoco existe una amenaza inmediata de salida.

Sin embargo, el Madrid considera necesario revisar su situación para ajustar sus condiciones al papel que desempeña desde que aterrizó en el Santiago Bernabéu.

La renovación llevará a Bellingham al primer escalón salarial de la plantilla, donde se encuentran Vinicius y Kylian Mbappé. El club quiere que los contratos reflejen también la jerarquía deportiva de quienes funcionan como ejes de su proyecto. En el caso del centrocampista, no solo se pretende ampliar el horizonte contractual, sino reconocer su condición de referente presente y futuro.

Las conversaciones se encuentran en una fase menos avanzada que las de Güler o Courtois. El punto de partida, no obstante, es favorable: el Madrid desea blindarlo y el jugador ocupa una posición protagonista dentro del equipo.

Su expediente se perfila como la gran operación de los próximos meses por la dimensión deportiva y económica que tendrá el acuerdo.

Rüdiger, la decisión inmediata

Más allá de esas negociaciones, el club tiene otros casos sobre la mesa. El primero es Antonio Rüdiger, cuyo contrato termina en 2027. Su edad y sus antecedentes físicos obligan a separar su situación de la de los jugadores más jóvenes. El Madrid deberá determinar al acabar el curso si vuelve a ofrecerle una ampliación de una temporada o comienza a preparar su salida.

No se trata únicamente de resolver un contrato, sino de planificar el centro de la defensa. El alemán continúa siendo una figura relevante por su experiencia y competitividad, pero su continuidad dependerá de su rendimiento, de su estado físico y de cómo quede configurada la posición.

Rüdiger, con el Real Madrid. Europa Press

Un escalón más atrás aparecen Éder Militão, Rodrygo y Ferland Mendy. Los tres tienen contrato hasta 2028 y atraviesan procesos de recuperación de sus respectivas lesiones.

La duración de sus vínculos concede margen, aunque su futuro deportivo no está completamente definido. El club necesita comprobar cómo regresan y qué papel pueden asumir antes de tomar una decisión contractual.

El caso de Militao está condicionado por el impacto acumulado de sus problemas físicos y por la competencia en el centro de la defensa. Su recuperación determinará si vuelve a ser considerado una pieza estructural o si el Madrid empieza a valorar otros escenarios. No existe una urgencia formal, pero sí la necesidad de medir su respuesta antes de que el contrato entre en sus dos últimas temporadas.

La incertidumbre es mayor con Rodrygo y Mendy. El atacante ya había atravesado un periodo de dudas sobre su encaje antes de lesionarse, mientras que el lateral lleva tiempo perdiendo continuidad.

Sus contratos hasta 2028 protegen al club, pero también convierten el próximo verano en un momento importante: mantenerlos sin renovar reduciría progresivamente la capacidad de negociación ante una posible salida.

En ese mismo horizonte contractual se encuentra Bernardo Silva, aunque su situación es diferente. El portugués llegó este verano y firmó por dos temporadas, hasta junio de 2028.

Su incorporación respondió a una necesidad inmediata de experiencia y calidad, sin establecer inicialmente una relación de larga duración. El Madrid podrá valorar más adelante si su rendimiento justifica prolongar esa etapa.

Sin urgencia hasta 2029

Más lejos aparecen Mbappé, Federico Valverde y Eduardo Camavinga. Los tres tienen contrato hasta 2029 y, por el momento, no existen conversaciones para ampliar sus vínculos. El club mantiene la tranquilidad porque conserva tiempo suficiente y ninguno de los casos exige una actuación inmediata.

La hoja de ruta está, por tanto, dividida en varias velocidades. Güler espera el anuncio, Courtois será el siguiente y Bellingham concentra el trabajo de mayor alcance. Después llegarán las decisiones sobre Rüdiger y sobre los jugadores lesionados que terminan en 2028.

El Madrid avanza sin necesidad de resolver todos los expedientes a la vez, pero con el objetivo de evitar que sus principales decisiones contractuales se acumulen.