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Iván Rakitic, uno de los centrocampistas más elegantes y determinantes de la última década, ha decidido dar un giro a su trayectoria profesional.

Tras deslumbrar en los mejores estadios de Europa y ganarse el respeto del mundo del fútbol, el croata se ha reinventado como comentarista deportivo, aportando ahora su visión y experiencia en los micrófonos de la Cadena COPE.

Este nuevo rol le permite seguir ligado al deporte que se lo ha dado todo, analizando el juego con la misma inteligencia y precisión con la que antes repartía asistencias.

La carrera deportiva de Rakitic es la de un auténtico ganador. Dio sus primeros pasos profesionales con el FC Basilea, para luego dar el salto a la Bundesliga alemana de la mano del Schalke 04.

Sin embargo, fue en España donde forjó su leyenda. En su primera etapa en el Sevilla FC se convirtió en el faro y emblema del equipo, alzando la Europa League como capitán antes de fichar por el FC Barcelona.

En el Camp Nou, el croata tocó el cielo: formó parte de un centro del campo histórico, conquistó múltiples Ligas, Copas del Rey y fue una pieza clave en la consecución de la Champions League de 2015, marcando el primer gol en la gran final. Su regreso al Sevilla le valió para levantar otra Europa League, consolidando su estatus de ídolo absoluto en el Ramón Sánchez-Pizjuán. Además, a nivel internacional, hizo historia al guiar a Croacia hasta el subcampeonato en el Mundial de Rusia 2018.

Pero detrás de los focos, el éxito y los grandes trofeos, hay una historia de enorme sacrificio familiar. En una entrevista concedida al medio Relevo, Rakitic echó la vista atrás para recordar su infancia y el esfuerzo incondicional de su familia. "Yo puedo decir que he sido un niño muy muy feliz, pero claro, mis padres salieron en su momento de Croacia por la situación en los Balcanes, en la ex Yugoslavia, y se buscaron la vida como pudieron en Suiza", confesaba.

Las dificultades económicas de aquella época marcaron profundamente su perspectiva de la vida y forjaron su humildad. "Yo me acuerdo mucho que mis padres a veces no cenaban para poder comprarle a mi hermano una pelota nueva, una bota nueva para el fútbol", relató con emoción, destacando la entrega de sus progenitores.

Hoy, tras una carrera brillante y con su nueva etapa encaminada en la radio deportiva, Rakitic valora más que nunca lo que ha logrado construir. "Ahora veo a mis hijas, que tienen una vida muy bonita, que me puedo permitir llevarlas a Disneyland París cuando quieran", concluyó.