Empieza a ser un hecho científicamente probado. Es imposible vencer a España. Es como si Luis de la Fuente hubiera mezclado los ingredientes adecuados en el puchero para dar con la pócima de la invencibilidad que todos los equipos buscan.
Son ya 43 partidos oficiales sin perder. O lo que es lo mismo, más de tres años y medio sin saber lo que es 'saborear' la derrota. Es alucinante. Desde Glasgow no se ha vuelto a morder el polvo.
Es cierto que ayer, en Croacia, a la Selección le llegó cierto tufo pesimista. Quizás reactivó en su cerebro algún vago recuerdo del olor de la derrota, pero enseguida supo enderezar la situación para seguir a lo suyo. Para continuar ganando.
"𝗘𝗹 𝘀𝗲𝗰𝗿𝗲𝘁𝗼 𝗲𝘀 𝗹𝗮 𝗮𝗰𝘁𝗶𝘁𝘂𝗱 𝘆 𝗲𝗹 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗼". 🗣️ @mikelmerino1 tras remontar el partido con dos golazos y clasificar a la @SEFutbol para cuartos. #VamosEspaña | #NationsLeague https://t.co/wWuXgpMLgA
— Selección Española Masculina de Fútbol (@SEFutbol) October 6, 2026
Y es que España no es solo un equipo que arrasa y que puede golear a la mínima que el rival se descuide. Es también un equipo paciente, disciplinado y ordenado capaz de surfear los momentos más difíciles como el que vivió en la primera parte de Split.
El manejo de todos esos registros, y además la pizca de suerte que también es necesaria en el fútbol como en cualquier otro ámbito de la vida, hacen que España siga sintiéndose invencible.
La España de las remontadas
Cuatro partidos, cuatro victorias. Las cuentas son claras, pero más allá de los números la realidad dice que no ha sido ni mucho menos un paseo militar esta ventana internacional para España.
Tampoco lo esperaba. Había rivales duros como Inglaterra o escenarios delicados como el de Split, más aún ante una Croacia que tenía que lamerse las heridas de una goleada histórica recibida pocos días antes.
La Selección ha hecho en apenas dos semanas eso que no acostumbra a practicar demasiado. Remontar. Como equipo ganador que es, no suele verse demasiadas veces por debajo en el marcador, pero en estas primeras cuatro jornadas de la Nations League ha estado a remolque hasta en dos ocasiones.
Mikel Merino celebra el gol de la remontada ante Croacia.
Le pasó en Wembley y le sucedió en Split. Y las dos veces tuvieron idéntico desenlace, victorias con mucha emoción que no hacen sino reforzar la creencia de este grupo en lo que sigue haciendo partido tras partido.
Había pasado casi un año desde la última vez que España se vio por detrás en el marcador. Fue el 18 de noviembre de 2025 en el partido de clasificación para el Mundial contra Turquía. En aquella ocasión los turcos llegaron a estar 1-2, pero ni por esas llegó la derrota de la Selección.
Esta vez, tanto en Inglaterra como en Croacia el equipo de Luis de la Fuente supo gestionar y surfear dos malos momentos para salir a flote.
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En Wembley, un mal final de la primera parte y un peor arranque de la segunda hicieron que los ingleses soñaran con la victoria. En Split, una nefasta primera parte sembró serias dudas sobre el rendimiento de los jugadores.
En ninguno de los dos casos España se descompuso por completo. Tiró de Unai Simón cuando fue necesario, que para eso tiene un portero de serias garantías y sobradamente asentado. Sufrió en defensa, pero no se desquició.
En ambos casos fue capaz de voltear la situación, detener la ola de un rival crecido y arrebatarle el mando del partido. Las dos veces para ganar. Una con más holgura, como contra Inglaterra, otra sobre la bocina y con el oportunismo de Merino, como en Croacia.
La cara más dominadora
Tiene mucho más mérito que España sepa firmar estas remontadas con tanta solvencia cuando es un equipo dominador por naturaleza y que no suele verse abajo en el marcador.
Ese equipo más reconocible que sigue perfeccionando a cada día que pasa Luis de la Fuente también lo hemos visto en esa ventana internacional.
La Selección no le dio demasiadas opciones a Croacia en el duelo de Sevilla. Dos minutos necesitó Lamine para abrir el marcador y, aunque es cierto que los croatas igualaron poco después, al descanso de nuevo España estaba mandando.
Lamine Yamal celebra el gol marcado ante la República Checa.
Aquel partido terminó en goleada, como más abultado podría haber sido incluso el marcador contra la República Checa. La sensación que quedó tras el duelo de Oviedo fue que si el combinado nacional hubiera apretado más el acelerador, la brecha hubiera sido más grande.
En estos dos partidos España no pasó apuros, dominó prácticamente de principio a fin y confirmó su identidad de equipo dominador que juega para crear ocasiones. 7 goles entre estos dos partidos, y lo que es mejor, 12 tantos en esta ventana a una media de tres por encuentro.
Noviembre volverá a dar paso a los dos últimos partidos de la fase de grupos de la Nations League. República Checa e Inglaterra son los dos rivales que faltan antes de encarar los cuartos de final, otras dos oportunidades para seguir bebiendo de la pócima de la imbatibilidad.
