Gianni Infantino ha convertido los dos meses posteriores al mayor terremoto de su presidencia en una sucesión casi ininterrumpida de viajes.
Desde la reunión de crisis celebrada en Rabat a comienzos de agosto hasta su llegada a Indonesia este fin de semana, el presidente de la FIFA ha pasado por 16 países, sin duplicar aquellos a los que regresó, y por un territorio británico de ultramar.
El calendario oficial habla de torneos, proyectos de desarrollo e inauguraciones; la lectura política resulta inevitable: cada federación nacional dispone de un voto y en marzo de 2027 estará en juego la presidencia del organismo.
El punto de partida fue el fracaso de FIFA Forward Enterprise (FFE), el proyecto diseñado para trasladar a una nueva filial la explotación comercial de competiciones como los Mundiales masculino y femenino y el Mundial de Clubes.
La FIFA aspiraba a captar unos 4.200 millones de dólares mediante la venta de cerca del 20% de esa sociedad, valorada en 20.000 millones, y planteó pagos iniciales de 20 millones para cada una de sus 211 asociaciones.
UEFA, la Confederación Asiática y Concacaf rechazaron el plan, mientras destacados ejecutivos de la propia FIFA se desmarcaron de un proceso que consideraban opaco. Infantino lo retiró al comprobar que no alcanzaría los 106 votos necesarios.
La caída del proyecto hizo saltar por los aires una posición que pocas semanas antes parecía inexpugnable. UEFA declaró rota su confianza, Concacaf reclamó responsabilidades y varios países europeos retiraron el respaldo a Infantino.
Donald Trump y Gianni Infantino en la ceremonia de entrega de la Copa del Mundo.
La crisis, sin embargo, no desembocó en su dimisión. El dirigente ítalo-suizo optó por volver al terreno que mejor domina: la relación directa con presidentes de federaciones, autoridades políticas y países beneficiarios de los programas de inversión de la FIFA.
La reunión de Rabat
La primera parada fue Marruecos, donde el 5 de agosto reunió durante más de siete horas a parte de la cúpula del organismo en la oficina de Rabat. La reunión terminó con un respaldo interno y una disculpa por los errores del proceso.
Dos días después apareció en Colombia: el 7 de agosto fue recibido en Cali por Ramón Jesurún, presidente de la federación y aliado suyo, y asistió a la investidura presidencial acompañado por Alejandro Domínguez, jefe de la Conmebol. La imagen transmitía normalidad institucional cuando su continuidad todavía se discutía abiertamente.
El 21 de agosto comenzó otro recorrido desde Qatar, una de sus bases habituales y uno de los principales apoyos de su gestión. Ese día el avión privado asociado a sus desplazamientos salió de Doha, hizo escala en Rabat y continuó hacia República Dominicana, adonde Infantino llegó aquella noche.
Entre el 22 y el 23 participó en Punta Cana en reuniones con dirigentes de la Caribbean Football Union, formada por 31 asociaciones, pese a que Victor Montagliani, presidente de Concacaf y potencial adversario electoral, le había pedido que no acudiera.
La visita le permitió presentar el dinero de FIFA Forward como una herramienta esencial para territorios con recursos limitados.
El 23 de agosto voló a Francia para la clausura de la Esports World Cup en París, un acto en el que coincidió con Emmanuel Macron y el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman.
Tres días después ya estaba en Vietnam: asistió en Hanói al partido decisivo del campeonato de la ASEAN, se reunió con el presidente Tô Lâm y visitó proyectos e instalaciones de desarrollo durante una estancia que se prolongó hasta el 27. En menos de una semana había conectado el Caribe, Europa y el sudeste asiático.
La siguiente aparición fue el 5 de septiembre en Polonia, en el estreno del Mundial femenino sub-20 en Katowice. Infantino regresaría el día 27 para entregar el trofeo en Łódź después de la final ganada por España.
Entre ambas visitas mantuvo actividad en la sede de la FIFA en Zúrich -Suiza no se incorpora al recuento del tour por ser su centro ordinario de trabajo- y dejó un vacío de actos internacionales públicos hasta la segunda mitad de septiembre.
La ruta volvió a acelerarse el 23 de septiembre en Arabia Saudí, donde acudió en Yeda a la apertura de la Copa del Golfo, coincidente con la fiesta nacional. Al día siguiente apareció en Estados Unidos y aprovechó la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de la ONU para concentrar reuniones.
En Nueva York se entrevistó con el presidente de Kenia, William Ruto; con el primer ministro de Bután, Tshering Tobgay, y con el presidente de la federación paquistaní, Syed Mohsen Gilani. En una sola escala pudo atender a dos jefes de Estado o de Gobierno y a responsables de tres asociaciones con voto.
De la ONU al Caribe
Desde Nueva York saltó al Caribe. El 25 de septiembre estuvo en Jamaica, donde presenció el partido de la Liga de Naciones ante Guatemala y mantuvo contactos con representantes políticos y futbolísticos de la región.
También visitó las Islas Vírgenes Británicas, territorio que no cuenta como Estado soberano, para inaugurar en Tórtola un centro técnico remodelado con fondos de FIFA Forward.
Fecha | País o territorio | Ciudad/Actividad principal |
5 de agosto | Marruecos | Rabat, reunión de crisis de la FIFA tras la retirada del proyecto FIFA Forward Enterprise |
7 de agosto | Colombia | Cali, agenda con la Federación Colombiana y asistencia a la investidura presidencial |
21 de agosto | Qatar | Doha, salida documentada de la gira en el avión privado asociado a Qatar Airways |
21-23 de agosto | República Dominicana | Punta Cana, reuniones con miembros de la Caribbean Football Union |
23 de agosto | Francia | París, acto de clausura de la Esports World Cup |
26–27 de agosto | Vietnam | Hanói, final del campeonato de la ASEAN y agenda institucional |
5 de septiembre | Polonia | Katowice, inauguración del Mundial femenino sub-20 |
23 de septiembre | Arabia Saudí | Yeda, apertura de la Copa del Golfo |
24 de septiembre | Estados Unidos | Nueva York, Asamblea General de la ONU y reuniones institucionales |
25 de septiembre | Islas Vírgenes Británicas | Tórtola, inauguración del centro técnico de la federación |
25 de septiembre | Jamaica | Kingston, partido Jamaica-Guatemala y reuniones con dirigentes locales |
27 de septiembre | San Cristóbal y Nieves | Basseterre, inauguración de instalaciones FIFA Arena |
27 de septiembre | Antigua y Barbuda | Encuentro con el primer ministro Gaston Browne y la federación local |
27 de septiembre | Polonia | Łódź, final del Mundial femenino sub-20 |
28 de septiembre | Letonia | Riga, reunión institucional e inauguración de la nueva sede federativa |
29 de septiembre | Azerbaiyán | Bakú, reunión con Ilham Aliyev y revisión del Mundial sub-15 |
29–30 de septiembre | Uzbekistán | Taskent, llegada desde Bakú, reuniones institucionales e inauguración de una FIFA Arena |
4–5 de octubre | Indonesia | Yakarta, reunión con Prabowo Subianto y final de la FIFA ASEAN Cup |
Después pasó por San Cristóbal y Nieves, donde abrió dos minicampos FIFA Arena, y por Antigua y Barbuda, donde se reunió con el primer ministro Gaston Browne y la federación local.
La dimensión electoral de aquella gira quedó expuesta por sus anfitriones. Los presidentes de las federaciones de Jamaica, San Cristóbal y Nieves y Trinidad y Tobago expresaron públicamente su apoyo a Infantino, aunque Concacaf como bloque había censurado su actuación.
Tras la visita a Antigua, el Gulfstream de Qatar Executive realizó un vuelo nocturno de ocho horas y 40 minutos hasta Polonia, donde Infantino apareció el 27 para la final sub-20. Aquella imagen, entregando un título de la FIFA en suelo europeo, tenía un valor político adicional después de que UEFA hubiera amenazado con boicotear los torneos del organismo.
La secuencia no se detuvo. El 28 de septiembre estuvo en Letonia, donde se reunió en Riga con el primer ministro Andris Kulbergs, inauguró la nueva sede de la federación y visitó a la selección sub-15.
El 29 viajó a Azerbaiyán para entrevistarse con Ilham Aliyev y revisar los preparativos del Mundial y Festival sub-15. El 30 apareció en Uzbekistán, donde se reunió en Taskent con Shavkat Mirziyoyev, inauguró otro FIFA Arena y recorrió el nuevo estadio que será utilizado en el Mundial sub-20 de 2027.
Ese itinerario explica también una ausencia significativa. Mientras Infantino estaba entre Bakú y Taskent, la European Football Clubs (EFC) celebraba en Copenhague su asamblea general.
Había acudido el año anterior a la reunión de Roma, pero esta vez delegó la representación en el secretario general Mattias Grafström. Aleksander Čeferin aprovechó el foro para cuestionar duramente su liderazgo y Nasser Al-Khelaifi contrapuso la cooperación entre UEFA y los clubes a la falta de confianza que rodea a la FIFA.
El decimosexto destino es Indonesia, donde la agenda del 4 y 5 de octubre incluye una reunión con el presidente Prabowo Subianto y la asistencia en Yakarta a la final de la primera FIFA ASEAN Cup.
Con esa parada, el balance queda en 16 Estados -Marruecos, Colombia, Qatar, República Dominicana, Francia, Vietnam, Polonia, Arabia Saudí, Estados Unidos, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, Antigua y Barbuda, Letonia, Azerbaiyán, Uzbekistán e Indonesia- más las Islas Vírgenes Británicas.
Los desplazamientos son posibles, en buena medida, por el Gulfstream G650 de la flota del Gobierno catarí operado por Qatar Executive, la división de vuelos privados de Qatar Airways, patrocinador de la FIFA.
El avión ya permitió a Infantino recorrer cerca de 60.000 millas y pasar más de 100 horas en el aire durante el Mundial de 2026. La FIFA sostiene que su presidente combina aerolíneas comerciales -incluidas compañías de bajo coste- y vuelos privados según criterios de eficiencia y coste.
Infantino se refuerza
Infantino todavía es el único candidato declarado para las elecciones del 18 de marzo de 2027 en Rabat. Quien quiera desafiarlo deberá presentar antes del 18 de noviembre el apoyo escrito de al menos cinco federaciones; para ganar, el actual presidente necesita una mayoría simple de las 211 asociaciones.
A pesar de la rebelión europea y de que su supervivencia llegó a ponerse en duda, fuentes del fútbol internacional consideran que conserva respaldo suficiente entre países pequeños y bloques de África, Asia, el Caribe y Sudamérica.
Por eso el tour tiene una doble naturaleza. Cada acto puede defenderse como parte normal de las obligaciones del presidente de un organismo mundial: inspeccionar instalaciones, respaldar torneos y comprobar el destino de los fondos de desarrollo.
Pero la concentración de visitas en federaciones pequeñas, las declaraciones públicas de apoyo y la cercanía del plazo electoral dibujan una campaña sin carteles ni mítines. Infantino recorre el mapa mientras sus posibles rivales todavía discuten quién debe enfrentarse a él.
Rafael Louzán, junto a Gianni Infantino durante el Mundial 2026
El otoño añadirá un frente especialmente sensible. Está prevista una nueva fase de contactos e inspecciones vinculada al Mundial de 2030, organizado por España, Portugal y Marruecos, y Rafael Louzán ha anunciado una visita de Infantino a Madrid para abordar la preparación.
El movimiento llega en plena pugna por la final: España defiende el Santiago Bernabéu o el Camp Nou, mientras Marruecos impulsa el futuro estadio Hassan II, de 115.000 espectadores, cerca de Casablanca. La FIFA insiste en que todavía no existe una decisión.
La cuestión trasciende la elección de un estadio. Durante la reunión de crisis de Rabat circularon informaciones que vinculaban el apoyo marroquí a Infantino con una supuesta promesa sobre la final de 2030; la FIFA las negó de forma expresa.
En este contexto, cualquier visita a las sedes será examinada tanto por su contenido técnico como por su utilidad política. Tras 16 países en dos meses, la frontera entre agenda institucional y campaña electoral se ha vuelto prácticamente imposible de distinguir.
