La figura de Germán 'Mono' Burgos siempre ha destacado por su carisma, pero también por una presencia física imponente que marcó su trayectoria bajo los palos y en los banquillos.
En una distendida charla en el pódcast Bajo los Palos, junto a Iker Casillas, el exguardameta argentino repasa sin tapujos su histórica relación con la báscula y el enorme despliegue físico al que se sometió durante décadas para mantenerse en la élite del fútbol mundial.
Su pulso con el peso no fue un contratiempo tardío, sino un factor determinante desde su adolescencia en Argentina. "Pesaba a los 15 años 90 kg, entonces entrenaba doble turno. Siempre tuve que hacer algo más", relata 'Mono' Burgos sobre sus inicios.
Lejos de eludir la exigencia de las pautas nutricionales y de acondicionamiento, buscaba activamente la disciplina para mantener la forma: "Yo siempre tuve problemas de peso. A mí me daban esas hojas -con pautas- para entrenar, pero yo la pedía esa hoja. Yo la pedía porque sabía que tienes que seguir unos ejercicios, una dieta".
Sus 1,90 metros de estatura le proporcionaban una envergadura imponente, aunque reconoce con humor cómo varió su figura tras alejarse de la máxima competición. "Llegué en una época en las fotos que no me reconozco para nada, me comí un Cinquecento -Fiat 500-. Un auto me comí", bromea el exfutbolista.
'Mono' Burgos, en su etapa en el Atlético de Madrid como segundo entrenador.
Al ser cuestionado sobre su corpulencia, añade entre risas: "Sí, sí, 1,90 metros de altura, pero después se expandieron las paredes, ¿viste?", autodefiniéndose con soltura: "¿Quién es Germán Burgos? Un tipo común como un camión".
Sin embargo, esa misma constitución física le exigió cultivar una capacidad de trabajo abrumadora. La carrera continua se convirtió en su principal aliada para compensar su tendencia a engordar: "Yo como estaba siempre... necesitaba hacer algo más... Me gustaba correr, mira si no me hubiese gustado".
Durante los entrenamientos, su resistencia le permitía ejercitarse al ritmo de los futbolistas de campo: "A mí me ponían con el grupo de los defensores, mira lo que corría. Iba con los jugadores corriendo, ojo, a fondo, ¿eh?".
Asimismo, sus orígenes en Mar del Plata transformaron las exigentes pretemporadas sobre la arena en su terreno favorito: "A nosotros nos hacían trabajar mucho en arena, que a mí me encantaba porque yo soy de Mar del Plata. O sea nací dentro de la arena, para mí era como una alfombra", rememora el técnico, convencido de que la preparación rigurosa fue el verdadero pilar de su éxito deportivo.
