Carlos Serrano
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La decisión de la UEFA de reactivar el expediente disciplinario al FC Barcelona por el caso Negreira, después de la documentación presentada por el Real Madrid, ha vuelto a situar el caso en el centro del debate futbolístico.

El periodista Jesús Gallego ha analizado la situación y considera que el hecho de que el organismo europeo haya admitido la documentación demuestra que existe un asunto que la UEFA ha decidido estudiar.

"La UEFA se ha dado este paso de enviar un comunicado y decir: 'Tenemos una documentación, la hemos admitido, el Madrid nos surge con esto, vamos a estudiarlo'", explicó Gallego.

El periodista incidió en que, a su juicio, la decisión de la UEFA no puede interpretarse como que la documentación presentada por el Real Madrid haya sido descartada.

"No lo han cogido y lo han tirado a la papelera y han dicho: 'Ah, nos da igual todo'. Eso no me lo creo", afirmó.

Los pagos a Negreira

Uno de los aspectos centrales del análisis de Gallego es la existencia de los pagos realizados por el Barcelona a José María Enríquez Negreira, quien fue vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA).

El periodista considera que la documentación presentada por el Real Madrid no aporta necesariamente un elemento desconocido sobre esos pagos, sino que insiste en hechos que, según señala, ya están acreditados y reconocidos.

"La documentación lo que hace es decirle a los señores del comité de disciplina de la UEFA que los pagos a Negreira están demostrados y que el Barça los ha reconocido", señaló.

A partir de ahí, Gallego sitúa el debate en el terreno de la normativa disciplinaria y ética de la UEFA.

Según su interpretación, el hecho de que un club haya realizado pagos al entonces vicepresidente del CTA podría ser suficiente para que el organismo europeo considere que se ha producido un incumplimiento de su código ético, con independencia de que exista o no una prueba directa de que un árbitro concreto haya sido comprado.

"Con eso, solo con eso, el Madrid cree que la UEFA tiene que sancionar un club que ha pagado al vicepresidente que dirigía [...] los árbitros, que lo reconoce abiertamente y no lo oculta", afirmó.

Gallego también estableció una distinción entre la existencia de los pagos y la acreditación de una eventual manipulación concreta de partidos.

En este sentido, subrayó que no existe, al menos en la documentación a la que se refería, una prueba directa que demuestre que un árbitro haya sido comprado para favorecer al Barcelona.

"No hay una prueba de que un árbitro haya sido comprado", manifestó el periodista, antes de plantear un ejemplo hipotético de una instrucción concreta para beneficiar al conjunto azulgrana: No hay una prueba de que hubiera un escrito: 'Pítale al Barça cuatro penaltis [...] y expulsa jugadores'".

Para Gallego, sin embargo, la ausencia de una prueba de ese tipo no elimina el debate sobre las consecuencias que pueden derivarse de los pagos.

Su argumento se centra en que la UEFA podría valorar de forma independiente si la relación económica con Negreira constituye una infracción de sus normas.

"Simplemente el hecho de que hayas pagado y de que reconozcas, como dicen los documentos, que le has pagado, incumple el código ético de la UEFA", concluyó.