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Pedro Tristante Oliva sostiene que José María Enríquez Negreira tenía una influencia considerable en el arbitraje español durante su etapa como vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA).

En una entrevista en el canal de YouTube de Ramón Álvarez de Mon, el exárbitro recordó el descenso que sufrió después de señalar un penalti en un Real Madrid-Valencia y afirmó que cree que Negreira tuvo peso en aquella decisión.

"Puedo decir que Enríquez Negreira era el que de los tres vicepresidentes era el que más mandaba. Por eso me sorprendió muchísimo cuando salieron en tromba con una cierta opinión sincronizada diciendo que era un florero, que no pintaba nada. A mí me sorprendió. ¿Cómo que Enrique no influía nada", afirmó.

Según explicó, el vicepresidente trataba directamente con los colegiados: "Era Enríquez Negreira el que te llamaba, tenía los informes delante -otras veces tenía unos apuntes- y te decía pues cómo llevabas la temporada. A mí me sorprendió muchísimo que dijeran que era un florero. Era una persona que tenía mucha influencia".

Para explicar cómo terminó su etapa en la élite, Tristante Oliva volvió a un partido concreto: "Me tocó el Madrid-Valencia y tuve una jugada en el minuto 91. Eso me marcó. Quisieron que marcara mi trayectoria y, en cierto modo, una parte de mi vida importante".

Una foto de archivo de Negreira, junto a su pareja, en Barcelona. EFE/Toni Albir

"Yo sanciono esa jugada con penalti de Marchena a Raúl. Acabo el partido y llamo a mi casa por el móvil. '¿Cómo ha ido la cosa?', pregunto a mi mujer. Y me dice: 'Uy pues la que hay liada'. Yo pensaba que había acertado, que se puede interpretar. Mucha gente, más de la que parece, piensa que yo acerté. Era una jugada relativamente gris, no como otras que pueden meterte un gol con la mano y no hay duda", relató.

El exárbitro aseguró que, poco después, oyó un comentario de Negreira durante unas pruebas físicas: "Dos días después del partido había unas pruebas físicas. Creo que fue en Las Rozas. Estaba Enríquez Negreira junto con Sánchez Arminio, y me dice: 'Venga, ahora pasa las pruebas. Tú olvídate y céntrate en las pruebas'. Algo intrascendente, pero cuando me voy escucho cómo le dice Enríquez: 'Esto es lo que tiene el ordenador -que elegía entonces al árbitro para cada partido-, habría que quitarlo'. Eso lo escuché y cuando escuché aquello, pensé: 'Pedro, estás liquidado porque me van a utilizar de chivo expiatorio'".

"Yo siempre he sido pesimista y, normalmente, he acertado. Desgraciadamente, ahí acerté: a la temporada siguiente yo fui descendido. Y ya como tenía más de 41 años, pues ya no podía volver a Segunda y directamente me marché. Y me fui al Real Murcia de delegado", explicó.

Preguntado por el papel de Negreira en que su carrera arbitral se acabara, respondió: "Probablemente. Evidentemente había un presidente y tres vicepresidentes, pero ellos lo hacían todo entonces. Yo creo que tuvo peso igual que tuvo Sánchez Arminio. Claro que tenía peso".

Tristante Oliva recordó también un episodio en el que considera que esa influencia jugó a su favor:

"En unas pruebas físicas, estando yo en Segunda B, Enríquez Negreira me dice que me habían puesto una mala puntuación en el informe, entonces yo me cabreé porque venía de que me descendieran. Enríquez me aceptó el reto, digámoslo así, y el siguiente partido me viene al Barcelona C - Terrasa, no lo olvidaré. Tuve jugadas muy difíciles para un árbitro y las acerté, y esa temporada volví a subir. En ese caso, me benefició. Pero demuestra que él tenía mucho poder. Los árbitros cuando iban a Barcelona sabían que se la jugaban".