Carlos Serrano
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La carrera de Iker Casillas está reservada a unos pocos elegidos. Su salida del Real Madrid no se produjo como seguramente habría imaginado. Sin embargo, nada de ello ha alterado el enorme legado que dejó en la portería del conjunto madridista.

Formado en las categorías inferiores del club, el de Móstoles desarrolló allí la mayor parte de su carrera y defendió la camiseta blanca hasta 2015.

Durante ese periodo vivió algunos de los capítulos más importantes de la historia reciente del Real Madrid, entre ellos la conquista de la Décima, que tuvo el privilegio de levantar como capitán.

El vínculo de Casillas con el club comenzó cuando apenas tenía nueve años. Desde entonces recorrió las diferentes categorías inferiores del Real Madrid hasta alcanzar el primer equipo. Aquellos primeros años estuvieron acompañados de importantes sacrificios familiares.

Desde Móstoles, su padre lo trasladaba varias veces a la semana hasta los entrenamientos en un coche sencillo. Iker, además, procuraba estudiar antes de acudir a entrenar y se ocupaba personalmente de sus guantes, llegando incluso a repararlos cuando era necesario para evitar gastos innecesarios en casa.

Iker Casillas .

El propio Casillas recordó en una conversación con Vicente del Bosque la importancia que tuvo su padre durante aquellos años. El guardameta explicó que, durante aproximadamente ocho años, era su padre quien se encargaba de llevarlo cada día desde Móstoles.

Aunque los entrenadores ya advertían de sus cualidades y veían en él a un futuro portero del Real Madrid, su padre prefería mantener los pies en el suelo.

"No eran las mismas carreteras, ni los mismos transportes. Eso es lo que la gente no ve. Ve todo lo que he ganado, pero no que durante ocho años mi padre cogía el coche y me llevaba desde Móstoles. Y nunca se metió en nada", reconoció.

"No quiero que suene prepotente, a mi padre todos los entrenadores le decían que era bueno, que iba a llegar a ser portero del Madrid. Él sabía que era bueno, pero no quería que me confundiera", explicaba el guardameta.

Sobre su salida, Casillas fue claro. "Fue una parte mínima del madridismo más joven y voraz. No lo entendía. En lugar de pensar que el resto me aplaudía y estaba orgulloso de mí...".

"Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que toda esa gente que me criticaba lo puede seguir haciendo, pero hay otra que te sigue idolatrando y me quiere más todavía por todo lo que ha pasado. Si miro atrás no tengo por qué pedir perdón. Está olvidado. Después de lo que me pasó hace año y medio lo veo como una anécdota".