Alberto Marcos
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Más allá de sus goles, Dani Güiza ha construido un patrimonio sólido gracias a una estrategia de inversión centrada en el ladrillo, con incursiones en la representación deportiva y el ocio nocturno. El delantero jerezano, campeón de la Eurocopa 2008, ha diversificado sus ingresos acumulando un extenso lote de propiedades de alto valor en distintas zonas de España, según ha recogido en los últimos tiempos la prensa del corazón y deportiva.

Su carrera inmobiliaria comenzó temprano. En 2005 ya figuraba como propietario de una casa en Jerez de la Frontera valorada en 60.000 euros. Sin embargo, el gran salto llegó en noviembre de 2007, cuando adquirió un chalet en una exclusiva urbanización de Boadilla del Monte (Madrid) por 900.000 euros, una operación que consolidó su imagen de futbolista con ojo para los buenos negocios.

La expansión continuó en 2008 con la compra de una propiedad en Mallorca por 600.000 euros, que mantuvo alquilada por unos 1.500 euros mensuales, y con la inversión de 200.000 euros en un chalet en Santa Teresa (Jerez), construcción que figuraba a nombre de Rebayrun S.L., sociedad que mantuvo junto a Nuria Bermúdez y que supuestamente estaba destinada a sus padres.

En noviembre de 2010 dio otro paso importante al adquirir una casa en la zona de La Jara, en Sanlúcar de Barrameda, valorada en algo más de 600.000 euros y completamente reformada. Esta finca se convertiría en el domicilio social de su nueva sociedad, CIONIEL S.L., constituida en octubre de 2010 con un capital de 60.000 euros y dedicada a la representación de artistas, especialmente futbolistas.

Además del inmobiliario y la representación deportiva, Güiza ha tenido presencia en el sector del ocio nocturno. En 2012, Vanitatis recogió declaraciones de Rocío Aranda, madre de uno de sus hijos, asegurando que el futbolista era "socio capitalista de una discoteca de Sanlúcar de Barrameda con otras seis o siete personas". Un año después, la misma fuente amplió que era accionista de dos discotecas, aunque el entorno de Güiza respondió que "todo lo que dicen es falso" y que "no tiene ninguna discoteca", limitándose a invitar a comer a jugadores del Sanluqueño en ocasiones.

Estas inversiones reflejan la capacidad de Güiza para gestionar su patrimonio más allá de los terrenos de juego, combinando activos inmobiliarios de alto valor con participaciones empresariales en sectores vinculados al deporte y el entretenimiento.