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Jürgen Klopp ha puesto en marcha un código de conducta más estricto en la selección alemana.

El nuevo seleccionador quiere modificar no sólo el funcionamiento competitivo de la Mannschaft, sino también los hábitos cotidianos de sus futbolistas durante las concentraciones.

Su objetivo pasa por reforzar la puntualidad, la comunicación entre compañeros y el compromiso colectivo en un equipo que busca recuperar su peso internacional.

Según ha informado Bild, Klopp ha impuesto la prohibición de utilizar teléfonos móviles en los momentos de activación previos a los partidos.

La medida afecta especialmente a las sesiones físicas y al tiempo que los internacionales pasan en la zona de tratamiento, donde el entrenador pretende evitar que cada jugador permanezca aislado frente a una pantalla.

La restricción se limita a los espacios de preparación inmediata antes de los encuentros y persigue que los jugadores conversen entre ellos, intercambien sensaciones y mantengan la atención puesta en el compromiso que tienen por delante.

En la nueva Alemania de Klopp, el gimnasio y la camilla dejan de ser territorios individuales para convertirse en otro lugar de convivencia.

Klopp dirigiendo un entrenamiento de la selección de Alemania. Reuters

El seleccionador también ha puesto fin a la presencia de peluqueros en el hotel de concentración. Bild sostiene que los internacionales deberán presentarse a las convocatorias con ese tipo de gestiones ya resueltas, sin convertir el cuartel general del equipo nacional en un espacio de servicios personales.

La norma forma parte de una política general destinada a reducir elementos ajenos a la preparación deportiva.

El cambio de costumbres se extiende a los horarios. Klopp quiere que las comidas vuelvan a ser un punto de encuentro obligatorio para toda la plantilla. Bajo el anterior método, los jugadores tenían un margen de tiempo más amplio para acudir a cenar.

Ahora, el técnico ha fijado una hora común de llegada y reclama que todos estén presentes de manera puntual. La cena, más allá de su función logística, se convierte en una herramienta para recuperar el contacto diario dentro de un vestuario en el que conviven futbolistas de clubes y generaciones diferentes.

También habrá límites para las visitas familiares durante las grandes competiciones. De acuerdo con la versión publicada por Bild, Klopp pretende restringir ese acceso para preservar la intimidad del grupo y mantener la concentración colectiva durante los torneos.

Se trata de marcar una separación más definida entre el tiempo personal y el trabajo con Alemania.

El inicio de una nueva era

El paquete de medidas refleja una de las ideas centrales del técnico: la selección no debe ser una suma de individualidades que coinciden en fechas internacionales, sino un equipo con rutinas, responsabilidades y vínculos propios.

Klopp busca recuperar ese sentido de pertenencia a través de pequeños gestos de convivencia que, en su opinión, pueden tener un efecto directo en el rendimiento.

Alemania inicia una nueva etapa con un entrenador acostumbrado a construir grupos intensos y reconocibles.

La prohibición de los móviles antes de los partidos o la ausencia de peluqueros son detalles visibles de un plan más profundo: convertir cada concentración en un espacio de exigencia, comunicación y compromiso compartido.