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Luis de la Fuente mantiene a 22 de los 26 campeones del mundo y apenas introduce retoques en una España que ya ha conquistado Nations League, Eurocopa y Mundial. Josep Martínez, Huijsen, Fermín y Roberto Fernández son las caras nuevas de un grupo que afronta ahora el desafío más difícil: seguir teniendo hambre tras haberlo ganado todo.

Hay una pregunta que sobrevuela a la Selección desde que el 19 de julio levantó en Nueva Jersey su segunda Copa del Mundo: ¿y ahora qué?. La respuesta de Luis de la Fuente llegó este viernes, en forma de convocatoria, pero también de mensaje.

El riojano no quiere tocar demasiado aquello que funciona. España vuelve a ponerse en marcha con una lista continuista, reconocible, prácticamente calcada a la que conquistó el Mundial, y con un reto que va mucho más allá de ganar los próximos partidos: demostrar que el éxito no ha saciado a una generación que, en apenas unos años, ha conquistado la Nations League, la Eurocopa y el Mundial.

De los 26 campeones del mundo, Luis de la Fuente ha llamado a 22 para el estreno de España en la nueva Nations League. Las cuatro ausencias son Joan García, lesionado; Marcos Llorente, que ha anunciado su retirada de la selección; Gavi; y Borja Iglesias. En su lugar aparecen Josep Martínez, Dean Huijsen, Fermín López y Roberto Fernández.

Y, entre esos retoques, tres nombres adquieren especial importancia. Huijsen y Fermín regresan al grupo; Roberto, la cara realmente nueva.

Huijsen y Fermín no necesitan presentación internacional. Ambos ya han vestido la camiseta de la absoluta y regresan ahora a una lista de la que se quedaron fuera en el Mundial por diferentes circunstancias.

Huijsen no entró en los 26 elegidos para el Mundial, mientras que Fermín apuntaba a estar en la cita mundialista, pero una lesión terminó apartándole.

Su presencia vuelve a ampliar el abanico de posibilidades de De la Fuente. El central del Real Madrid añade competencia en una defensa que mantiene a Laporte, Cubarsí, Eric García y compañía; Fermín recupera su sitio en un centro del campo en el que la competencia continúa siendo feroz.

Pero el tercer nombre es distinto. Roberto Fernández es la novedad que estrena capítulo. El delantero del Espanyol recibe por primera vez la llamada de la absoluta después de un inicio de temporada que ha terminado por convencer al seleccionador.

Lleva seis goles en las primeras seis jornadas de Liga y De la Fuente explicó que al atacante se le había seguido "mucho" y que "ahora es su momento".

El delantero cordobés entra así en una posición especialmente delicada dentro de la Selección. Oyarzabal y Ferran mantienen su sitio, pero la irrupción de Roberto abre otra vía y, sobre todo, recuerda que incluso en una generación tan consolidada hay espacio para quien empuja desde fuera.

Ese es precisamente uno de los mensajes que transmite la convocatoria: el bloque no se toca, pero la puerta sigue abierta.

Una lista que habla de continuidad

No parece casual que el riojano haya optado por mantener el núcleo de la plantilla después del Mundial. Tampoco parece que el seleccionador quiera empezar un nuevo ciclo prescindiendo de quienes han construido el anterior. ¿Para qué cambiar lo que acaba de convertirse en campeón del mundo?

España llega a esta ventana internacional con la doble estrella en el pecho y una época dorada. Primero fue la Nations League de 2023; después, la Eurocopa de 2024; y, finalmente, el Mundial de 2026. La selección ha encadenado tres grandes títulos y ha convertido la exigencia de ganar en una costumbre.

"Este equipo no para. No nos vale con el Mundial, hay que ser mejores. Con lo que hemos hecho no nos da para ganar el siguiente partido", insistió el seleccionador. Y añadió una frase que resume el estado de ánimo que pretende preservar dentro del vestuario: "No tengo ninguna duda, ninguna preocupación. Sólo que estén disponibles y sanos".

La anécdota que contó resulta todavía más reveladora. Apenas dos o tres minutos después de que España se proclamara campeona del mundo, un futbolista se acercó a De la Fuente y le preguntó qué les quedaba por ganar. La respuesta del técnico fue inmediata: el partido contra Inglaterra.

El primer examen de esta nueva etapa no podía ser mucho más exigente. España debutará en la Nations League el 26 de septiembre en Wembley ante Inglaterra. Tres días después recibirá a Croacia en Sevilla, antes de enfrentarse a la República Checa en Oviedo y volver a medirse con Croacia, esta vez en Split. Serán cuatro partidos en apenas diez días.

El calendario, además, coloca a España inmediatamente frente a una de las grandes selecciones europeas. No hay partido de adaptación ni margen para que el campeón del mundo se acostumbre a su nueva condición.

Porque esa es otra de las consecuencias de haber ganado el Mundial: España ya no parte como una favorita. "Ahora somos el rival a batir", ha reconocido. Y lejos de plantearlo como un problema, lo convirtió en "una motivación añadida".

La frase contiene buena parte del reto que tiene por delante el grupo. Durante los últimos años, España ha pasado de perseguir a ser perseguida. De aspirar a los títulos a defenderlos. De ser una selección en reconstrucción a convertirse en una referencia.

La siguiente etapa consiste en asumir ese nuevo estatus sin perder aquello que le permitió llegar hasta aquí.

El hambre como último desafío

Hay una dificultad en el presente de la Selección: cómo mantener el hambre cuando ya se ha ganado todo lo que había al alcance.

La propia historia del fútbol demuestra que repetir los grandes éxitos es complicado. De la Fuente lo reconoció sin rodeos al ser preguntado por la posibilidad de enlazar Eurocopa, Mundial y otra Eurocopa: "En la vida es muy difícil ganar y se pierde mucho más que se gana".

El seleccionador no promete repetir la historia. Ni siquiera plantea el siguiente título como una obligación. Su objetivo es otro: "Vamos a intentar estar en disposición de competir por ganar".

Es una diferencia importante. España no necesita demostrar que puede ser campeona del mundo: ya lo es. Lo que empieza ahora es la prueba de si puede seguir comportándose como una selección que todavía tiene cosas por conquistar.

Y ahí la continuidad puede ser una ventaja, pero también una responsabilidad. Los 22 campeones del mundo que repiten convocatoria conocen el camino. Saben lo que exige ganar una Eurocopa, una Nations League y un Mundial.

Los tres nuevos nombres -Huijsen, Fermín y Roberto- llegan con la misión de aportar competencia y energía a un grupo que ya tiene una identidad perfectamente definida.