Aihen Muñoz (Etxauri, Navarra, 1997) ha construido una carrera consolidada en la élite del fútbol español como lateral de la Real Sociedad, pero su relación con el dinero ha estado lejos de responder al tópico del futbolista seducido por el lujo, los coches o los grandes desembolsos.
Al contrario. El navarro reconoce que ganar cantidades importantes de dinero a una edad temprana le generó durante años ansiedad, incertidumbre y un miedo creciente a perder el patrimonio que iba acumulando.
Su experiencia, marcada por una educación financiera limitada en el entorno familiar, le llevó a buscar asesoramiento profesional y a construir una estrategia de inversión de perfil conservador, con presencia de liquidez, renta fija, renta variable e inmobiliario.
La prioridad, según explica, nunca ha sido maximizar la rentabilidad a cualquier precio, sino preservar el capital y reducir los riesgos.
"Para mí el fútbol era fama, era dinero, era tener la vida solucionada, era tener reconocimiento y decía: 'Hostia, qué guay está esto'", recuerda Aihen sobre su percepción inicial del éxito.
Sin embargo, el contacto con esa realidad acabó siendo más complejo de lo que había imaginado. "Sí que es verdad que lo tocas y dices: 'Hostia, detrás hay una sombra'".
Aihen Muñoz, jugador de la Real Sociedad
El futbolista reconoce también que durante una parte de su vida relacionó determinados hitos materiales y deportivos con la idea de alcanzar una felicidad definitiva.
Tener una casa, mejorar sus condiciones económicas o levantar un gran título parecían, en ese momento, metas capaces de resolver cualquier inquietud.
Con el tiempo, su visión cambió. "Antes yo pensaba que cuando tenga una casa, claro, voy a ser feliz; cuando renueve otra vez seré feliz; cuando gane una Copa del Rey... No, no, esos son momentos de alegría que son superbonitos, pero luego la vida sigue y siguen habiendo cosas a enfrentar, siguen habiendo miedos".
Esa reflexión es una de las claves para entender su relación con el patrimonio. Para Aihen, acumular dinero no redujo automáticamente sus preocupaciones. En algunos momentos ocurrió lo contrario: cuanto mayor era el patrimonio, mayor era la responsabilidad que sentía sobre él.
"Yo era algo que me generaba mucho estrés porque en mi familia nunca ha habido esa educación financiera y todo era ahorrar, ahorrar, ahorrar", explica. La llegada del dinero procedente del fútbol profesional le situó ante una realidad para la que, reconoce, no se sentía preparado.
"Cuanto más tenía, más vértigo o más miedo me daba el dinero porque no sabía gestionarlo. Y yo en el fondo sabía que ese dinero había que moverlo, porque siempre te han dicho que en el banco es donde... bueno, hay que moverlo, que si la inflación, que si tal, y no tenía una persona de confianza que me quitara de ese estrés".
La solución llegó, en buena medida, de la mano de Iñaki Álava, exfutbolista y profesional vinculado a la gestión financiera, en quien Aihen encontró una figura capaz de combinar conocimientos técnicos con una experiencia vital que consideraba fundamental.
"Llegó al final Iñaki Álava, que fue futbolista también, y es el que un poco me gestiona la parte económica de mi vida. Gracias a él fue quitarme un peso de encima, ir entendiendo un poco cómo funciona el dinero y tener un apoyo de una persona que me ayudara a gestionarlo", señala.
"Esa figura a mí me generaba mucha confianza porque había sido futbolista y podía entender un poco lo que yo tenía dentro de mí. Cualquier asesor igual no me hubiese valido porque tú no has sido futbolista y no puedes sentir lo que he sentido yo. En Iñaki confío por eso, porque era una persona cercana y porque había sido futbolista y había pasado situaciones parecidas a la mía".
La gestión, además, no se ha basado en una delegación completamente ciega. Aihen admite que todavía está lejos de considerarse un experto, pero sí ha querido entender qué se hace con su dinero y participar en las grandes decisiones.
"Con él nos sentamos en la mesa y siempre me ha hecho propuestas. Yo nunca he sido un experto en esto, pero siempre he querido un poco entender dónde se iba a mover el dinero", explica. "Con esas pequeñas explicaciones, con el dónde meter el dinero, me fui un poco librando de esa carga".
Su intención es seguir aprendiendo, aunque sin convertir la gestión patrimonial en el centro de su vida mientras continúa su carrera deportiva. "Me encantaría aprender mucho más para si algún día me toca ser independiente en ese sentido, pero en estos momentos quiero vivir mucho más el fútbol y dejar eso un poquito de lado".
Una cartera sin grandes riesgos
La estrategia que describe responde claramente a un perfil conservador. Aihen asegura que su patrimonio está distribuido entre distintas clases de activos y que su prioridad es evitar pérdidas significativas.
"Tengo parte de líquido, renta fija, renta variable y algo inmobiliario. Sobre todo, yo no soy de tener mucho riesgo. Quiero que el dinero esté ahí, que se mueva y sobre todo el no perder, que esté en buenos lugares con poco riesgo. Nunca he sido de arriesgar demasiado".
En términos aproximados, sitúa su exposición al sector inmobiliario entre el 10% y el 15% de su patrimonio. El resto se reparte fundamentalmente entre renta fija y renta variable, mientras que su relación con la bolsa es, por ahora, limitada.
"Tengo un 10-15% en inmobiliario y luego lo demás renta fija y renta variable. De bolsa, poco. No me la quiero jugar mucho porque estoy un poco en ese camino de intentar aprender un poco más".
La filosofía se mantiene también en su relación con el asesor. Aihen delega una parte importante de las decisiones, pero ha fijado desde el principio los límites con los que quiere trabajar.
"Sé que confío mucho en Iñaki y sé que él me lo está gestionando bien. Yo siempre le he dicho que riesgo, lo mínimo, y que si algún día sale una oportunidad que puede ser buena, nos sentamos en la mesa y lo hablamos. Pero sí que es verdad que delego también mucho en él".
Su prudencia se extiende a algunos de los activos y negocios más habituales en las conversaciones sobre inversión entre deportistas. Aihen descarta, por el momento, haber entrado en el mercado de las criptomonedas.
"¿Metido en cripto? No, no, no, no... No os puedo dar mucho juego en estas cosas porque de momento he sido más tranquilo para eso y no sé si más miedoso, pero sé decir que no en ese sentido".
Tampoco parece tener una vocación inmediata por el emprendimiento. El futbolista reconoce que deberá decidir qué hacer cuando termine su carrera, pero no se imagina, al menos de momento, al frente de algunos de los negocios que suelen asociarse a los deportistas retirados.
