El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha sufrido este jueves uno de los reveses políticos más duros de su mandato. La Federación Francesa de Fútbol (FFF) ha anunciado de manera oficial que retira su apoyo a la candidatura del dirigente para las próximas elecciones presidenciales del organismo rector del fútbol mundial, previstas para marzo de 2027.
Esta decisión profundiza de forma drástica la fractura institucional existente entre la cúpula de la FIFA y las principales potencias del fútbol europeo, consolidando una rebelión que amenaza con desestabilizar por completo su modelo actual de gestión.
La postura adoptada por la FFF no es un simple formalismo coyuntural, sino un rechazo directo y contundente a las recientes políticas impulsadas por Infantino.
Tras una extensa reunión de su comité ejecutivo celebrada este jueves, el presidente de la federación francesa, Philippe Diallo, fue tajante al explicar los motivos del quiebre institucional. "Creemos que se ha traicionado la confianza depositada en el presidente de la FIFA y que la forma en que se concibe actualmente la gobernanza del fútbol mundial ya no nos representa", afirmó en un comunicado oficial.
Diallo subrayó que la determinación se aprobó de forma unánime por todos los miembros del comité, buscando defender por encima de todo "el interés general del deporte".
El punto de inflexión
El gran punto de inflexión que dinamitó las relaciones fue la polémica propuesta impulsada por Infantino para permitir la entrada de fondos de inversión privados en los torneos más importantes. El plan pretendía crear una nueva empresa comercial que cedería a actores externos el 20 % de los lucrativos derechos comerciales de las Copas del Mundo masculina y femenina.
Lo que desató la máxima indignación en Europa fue que este ambicioso proyecto se gestó a espaldas del resto, sin consultar en ningún momento a las asociaciones miembro. Aunque la histórica avalancha de críticas obligó a Infantino a cancelar la iniciativa apenas unos días después, el daño estructural e institucional ya era irreversible.
Con este movimiento, Francia se une a un bloque cada vez mayor de federaciones europeas que dan la espalda al mandatario. Naciones de enorme peso histórico como Italia, Bélgica, Suecia, Escocia y Gales ya habían retirado su respaldo públicamente.
Esta continua ola de deserciones refleja un descontento que ha ido creciendo de forma sostenida desde la reciente finalización del Mundial de 2026, acentuado por la falta de transparencia y las divisiones internas.
El panorama electoral queda ahora inmerso en una profunda tensión y lleno de interrogantes. Las elecciones presidenciales de la FIFA se celebrarán el 18 de marzo de 2027 en la ciudad de Rabat, Marruecos. Hasta la fecha, Infantino es el único aspirante declarado para mantener el cargo. Sin embargo, el plazo límite legal para presentar candidaturas alternativas expira el 18 de noviembre de 2026.
El firme desmarque de Francia podría ser el detonante necesario para que surja un rival de consenso respaldado por la UEFA. Si bien Infantino conserva apoyos y buscará seguir al frente, el mensaje del Viejo Continente es claro: se exige un cambio de rumbo radical que priorice el consenso frente a las iniciativas unilaterales y puramente comerciales.
