Jorge Pacheco
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El centrocampista del FC Barcelona, Fermín López, se ha consolidado como una de las figuras emergentes más prometedoras de la élite del fútbol, demostrando una notable entereza para superar reveses deportivos.

Sin embargo, su trayectoria hacia el estrellato profesional esconde una etapa de maduración compleja y dolorosa.

En una sincera conversación con el diario MARCA, enmarcada en su colaboración con la Fundación ColaCao dentro de la iniciativa de sensibilización contra el acoso escolar "Entrenando contra el bullying", el futbolista desvela cómo los comentarios dañinos que padeció de joven afectaron profundamente su bienestar emocional y social.

El jugador rememora con dolor aquellas mofas reiteradas referidas a su reducida estatura y complexión física. "Siempre había la broma de 'Fermín, el pequeñín'.

Al principio, te hace gracia y parece que la broma no te afecta porque no te lo tomas mal, pero ya cuando te lo dicen muchas veces sí que lo hace...", confiesa al evocar la transición en la que una mofa reiterada transmuta en hostigamiento.

Esta atmósfera de burla constante mermó su autoconfianza y perturbó su relación con el entorno, obligándolo a recluirse en sí mismo. Las secuelas psicológicas de ese asedio se tradujeron en aislamiento y una profunda desazón silenciosa:

"Esa situación te hace sentir inferior y te genera inseguridad. Ver que no llegas te hace sufrir. Te aislas también, de los compañeros. Pasé muchos momentos duros en la habitación. La angustia va por dentro."

Fermín López celebrando un gol junto a Lamine Yamal y Raphinha. Europa Press

Aunque su vocación nunca flaqueó, el menosprecio reiterado hacia su físico le arrastró a un abismo de dudas y frustración sobre sus propias capacidades.

Fermín explica que "muchas veces dudé de mí mismo porque tenía un hándicap que era mi físico, y veía que no podía hacer lo mismo que mis compañeros o que no llegaba a hacer el fútbol que a mí me gustaba. Y, entonces, fue un momento de gran frustración".

Para resistir este bache, resultó vital el amparo incondicional de sus padres y el ambiente protector brindado en La Masía.

Hoy, erigido en referente para la infancia, el jugador envía un mensaje de resistencia a las víctimas, animándolas a romper el silencio y buscar auxilio:

"A un niño que sufra acoso le aconsejaría que escuche y haga caso sólo a la gente que le quiere de verdad. Y también le diría que sobre todo exteriorice todos los problemas o pensamientos negativos que tenga para que le puedan ayudar".

Asimismo, apela directamente a la empatía del agresor, reclamando respeto y un cambio de conducta: "Al que acosa le diría que tuviera un poco de empatía, porque puede ser que le esté pareciendo una simple broma o burla, pero no sabe cómo le va a afectar a la otra persona".

De este modo, su voz se alza con firmeza contra esta lacra social en busca de empatía y educación en valores.