Carlos Serrano
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Sergio Ramos es uno de los futbolistas más importantes de la historia de España. A sus 40 años, quedan ya lejos sus grandes actuaciones con la selección española y el Real Madrid, club en el que se convirtió en uno de sus grandes iconos.

Sin embargo, durante los últimos años el defensa también ha sido una pieza importante en equipos como el Sevilla y el Monterrey mexicano.

El futbolista mantiene un estilo de vida saludable y una condición física propia de la alta competición gracias a unas estrictas rutinas de bienestar que comparte con su mujer, Pilar Rubio. Estos hábitos le han permitido mantener un elevado nivel físico y competitivo pese al paso de los años.

Para alcanzar este estado de forma, Sergio Ramos ha explicado que practica "ayuno intermitente dos o tres veces por semana", además de entrenar en ayunas y tomar posteriormente "un batido de proteína".

Su alimentación también juega un papel fundamental y se basa en productos de alta calidad nutricional, entre los que se encuentran las verduras, la carne, el pescado y los productos integrales.

Sergio Ramos en la final del Mundial. Gtres

El camero también ha desvelado cómo estructura sus jornadas de entrenamiento. "Mi rutina de gimnasio son cuatro días a la semana y empiezo cada jornada con unos 15 minutos de cardio", explicó.

A continuación, incorpora ejercicios de fuerza a sus sesiones, siempre bajo la supervisión y las recomendaciones de entrenadores especializados en el trabajo con deportistas de élite.

Aunque la rutina de un profesional de alto nivel exige disciplina y constancia, también existe espacio para algún capricho cuando se mantienen unos hábitos saludables de forma habitual. Ramos lo resumió de una manera muy gráfica: "Si te cuidas durante 29 días, no pasa nada por darte un capricho en ese día restante y comer una hamburguesa con mayonesa".

No obstante, tanto la rutina de ejercicio cardiovascular y de fuerza como la alimentación de Sergio Ramos están específicamente adaptadas a las exigencias de un deportista de élite.

En el caso de una persona sedentaria, seguir una dieta especialmente rica en proteínas sin acompañarla de una actividad física adecuada podría favorecer un aumento de peso y de grasa corporal, dependiendo del balance energético total.

Por este motivo, cualquier persona que quiera iniciar un cambio en su condición física debería consultar previamente con un profesional. Un especialista podrá valorar sus características y objetivos y establecer una rutina de ejercicio y alimentación adaptada a sus necesidades.