Lamine Yamal trasciende la figura de un futbolista. El jugador del FC Barcelona se ha convertido en uno de los grandes nombres del deporte y también en un fenómeno mediático.
El extremo, nacido en Mataró y criado en Rocafonda, ha hablado en distintas ocasiones de su familia y de las personas que han sido determinantes en su trayectoria.
Dentro del entorno mediático del futbolista hay una figura especialmente conocida: Mounir Nasraoui, su padre, popularmente identificado como 'Hustle Hard'.
Su carácter extrovertido y su presencia habitual en los partidos de su hijo le han situado en el foco público. En un plano mucho más discreto aparece otra persona fundamental en la vida de Lamine: su madre, Sheila Ebana.
Nacida en Bata, Guinea Ecuatorial, Sheila llegó a España cuando todavía era adolescente. A los 21 años fue madre de Lamine, fruto de su relación con Mounir Nasraoui.
Lamine Yamal, junto con su madre y su hermano.
La pareja terminó separándose cuando el futbolista apenas tenía tres años. Ella, sin embargo, decidió permanecer en Cataluña y centrar sus esfuerzos en construir un futuro para ambos.
El documental '304' muestra, a través de diferentes testimonios y entrevistas, el papel fundamental que Sheila ha desempeñado en la vida de su hijo. Incluso después de que Lamine se trasladara a La Masia con solo 12 años, su madre continuó siendo uno de sus principales apoyos. El propio jugador ha recordado en varias ocasiones los sacrificios que hizo durante su infancia.
"Mi madre trabajaba en el McDonald's y con lo poco que teníamos, cuando venían las fiestas, estábamos muy felices. Me compró una PlayStation. Todo lo que le dé no podrá ser el mismo que lo que me dio ella. Mi madre ha sido uno de mis referentes cuando era pequeño", explicó el futbolista.
La rutina familiar tampoco era sencilla. "Cuando llegaba a casa lo que hacía era hablar conmigo, hacía la comida y se marchaba a trabajar", recordó Lamine.
Durante los años en los que jugaba en La Torreta, Sheila tomó una decisión que resultaría clave: permanecer en Granollers para poder compaginar su trabajo con el acompañamiento de su hijo. Durante años estuvo vinculada al sector de la hostelería y dedicó buena parte de su vida al crecimiento de Lamine.
Actualmente, Sheila reside en el Maresme junto a su hijo Keyne. Su vida continúa teniendo un marcado carácter familiar, aunque su popularidad ha crecido de forma considerable en los últimos años.
Las redes sociales la han convertido también en un rostro conocido, con alrededor de 200.000 seguidores en Instagram y cerca de 1,5 millones en TikTok.
En sus perfiles suele compartir vídeos relacionados con su día a día, muchos de ellos junto a Lamine y Keyne. Después de años trabajando en la hostelería, ha dejado atrás esa etapa profesional.
Con motivo del 18º cumpleaños de su hijo, publicó un emotivo mensaje en redes: "Aunque los años pasen y vayas creciendo, en mi corazón seguirás siendo mi pequeño. Felices 18, hijo mío, que seas siempre muy feliz. Te quiero un montón".
Lamine tampoco ha ocultado nunca su agradecimiento hacia su madre. El futbolista ha destacado especialmente su capacidad para protegerle de las dificultades que atravesaba la familia y permitirle disfrutar de su infancia sin cargar con esas preocupaciones.
"Siempre le digo a mi madre que le agradezco mucho porque con lo difícil que lo tenía ella, me hizo no ver nada malo. Entonces, a lo mejor no tenía la mejor infancia del mundo, pero ella hacía que solo viera lo bonito y disfrutar. No tengo nada que reprochar", reconoció.
La relación de Sheila con Guinea Ecuatorial también ha marcado la identidad familiar. La madre de Lamine ha reivindicado en distintas ocasiones sus raíces y las de su hijo. "Mi hijo es ecuatoguineano y me duele que la gente diga que no lo es", afirmó hace unos años en RAC1.
Lamine nació en Esplugues de Llobregat y finalmente optó por representar internacionalmente a España, pese a tener también la posibilidad de jugar con Marruecos por parte de su padre. Su vínculo con Guinea Ecuatorial, sin embargo, permanece presente a través de su familia y sus costumbres.
Una de ellas está relacionada con la gastronomía. En una entrevista con GQ, el futbolista mostró cuál es uno de los platos que su madre prepara antes de sus partidos: arroz con pollo acompañado de salsa de cacahuete, una receta tradicional de Guinea Ecuatorial que forma parte de sus recuerdos familiares.
Pese a la creciente notoriedad de su hijo, Sheila ha mantenido durante buena parte de su vida un perfil alejado de los focos. Vive en Premià y, durante sus primeros años como madre, llegó a solicitar un traslado dentro de McDonald's para poder trabajar en Granollers y estar más cerca de Lamine. Allí pudo acompañar su desarrollo mientras el joven futbolista comenzaba su camino en el C.F. La Torreta.
Detrás del fenómeno Lamine Yamal existe, por tanto, una historia familiar marcada por el esfuerzo, la dedicación y los sacrificios de una madre que decidió adaptar su vida a las necesidades de su hijo.
Una figura que durante años permaneció en segundo plano y que hoy también forma parte del fenómeno que rodea al joven jugador del Barcelona.
