Carlos Espí se ha convertido en uno de los grandes protagonistas del inicio de temporada del Real Madrid. El delantero valenciano fue decisivo en su debut oficial con el conjunto blanco al marcar el gol de la victoria ante el Espanyol.
Con apenas 21 años, el atacante ya ha comenzado a responder a la confianza depositada en él por José Mourinho. Sin embargo, hay una persona en su entorno que no parece impresionarse demasiado por sus actuaciones.
Se trata de su abuela María, una gran aficionada al fútbol que se encarga de mantener los pies en el suelo al delantero: "Cuando voy a casa de mi abuela María parece que no hago nada bien, me recuerda todas las ocasiones que fallo".
La exigencia de María no termina pese a que su nieto marque. La propia afición al fútbol de su abuela hace que analice sus actuaciones con especial atención y que encuentre también los errores que debe corregir.
"Me pregunta por qué he fallado una y por qué no he marcado otra", relató Espí sobre las conversaciones que mantienen después de los partidos.
Mourinho y Carlos Espí, en el partido ante el Espanyol.
La relación con sus dos abuelas, eso sí, es diferente. El delantero reconoce que ambas viven con preocupación los golpes que recibe durante los encuentros.
"Mis dos abuelas siempre me dicen que los rivales me pegan muchas patadas y eso no les gusta", señaló el atacante del Real Madrid.
La familia ha sido una pieza fundamental durante la carrera de Espí. Sus padres y sus abuelas le han acompañado desde sus primeros pasos en el fútbol y han intentado que mantenga la humildad pese a su crecimiento profesional.
Ese apoyo familiar se hizo especialmente visible durante sus primeros días como jugador del Real Madrid. Sus familiares estuvieron junto a él en la Ciudad Deportiva y también protagonizaron una fotografía en el Santiago Bernabéu.
Carlos Espí, tras su debut con el Real Madrid.
Ahora, Espí afronta el reto de consolidarse en la plantilla dirigida por Mourinho. El técnico portugués apostó por él para reforzar el ataque tras la salida de Gonzalo y el valenciano ya ha respondido de la mejor manera posible.
Ante el Espanyol, entró en la segunda parte y apareció en los minutos finales para aprovechar un balón suelto dentro del área. Su definición permitió al Madrid llevarse los tres puntos y convirtió su debut en una noche inolvidable.
El delantero comienza así una nueva etapa con la confianza de Mourinho y el respaldo de su familia, aunque en casa todavía tendrá que seguir respondiendo ante la exigente mirada de su abuela María.
