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La única duda que se percibía del regreso de Julián Álvarez al Metropolitano no era si iba a ser recibido con pitos por su propia afición, sino cómo de hostil sería ese ambiente al que tendría que enfrentarse el argentino tras su intento de salida al Barcelona.

La afición del Atlético de Madrid lo dejó muy claro, no perdona ni por asomo lo que considera una traición a su escudo.

Cuando el nombre de Julián Álvarez resonó en la megafonía para anunciar los suplentes antes del partido contra el Villarreal, los decibelios se salieron de cualquier medición. La respuesta de la hinchada colchonera fue unánime, una silbada atronadora de la que sin duda el propio futbolista fue plenamente consciente.

Pitada a Julián Álvarez en el Metropolitano Fernando González López

Julián Álvarez se sentó en el banquillo y por momentos mantuvo la cabeza gacha, con un perfil bajo, tratando de aguantar la situación. Se notaba una actitud nerviosa con la mirada hacia el suelo mientras movía sus piernas. Sabía que se iba a enfrentar a esta situación tarde o temprano.

El abucheo generalizado al nombre de Julián fue tal, que incluso tapó el anuncio por megafonía de los siguientes suplentes, que pasaron desapercibidos mientras se mantenía el sonido de viento.

Fue la primera vez que Simeone incluyó al argentino en una lista de convocados en esta nueva temporada. Por mucho que el entrenador haya tratado de calmar los ánimos y decir que Julián es un hombre importante para el equipo en lo deportivo, la hinchada colchonera expresó su malestar con la actitud del delantero.

Bronca al salir a jugar

La segunda gran bronca de la tarde se la llevó cuando saltó al césped para volver a jugar con la camiseta del Atlético de Madrid.

En el minuto 67 y con 1-1 en el marcador Simeone dio entrada al delantero en busca de la victoria, y el Metropolitano volvió a reaccionar con otra sonora silbada inapelable. De nuevo, rostro serio en el futbolista.

La segunda pitada a Julián Álvarez Fernando González López

Pese a que el mercado sigue abierto, la salida de Julián Álvarez del Atlético de Madrid parece cada vez más una utopía. En el Barça ya dan casi por imposible poder rescatar al argentino del Metropolitano, y el Atlético ha dejado muy claro que no dejará salir al futbolista a cualquier precio.

Los colchoneros descartaron la oferta del Real Madrid de 150 millones de euros, y no aceptarán una cantidad inferior ya que no necesitan vender a uno de sus futbolistas clave, menos aún a un rival directo.

La situación se enrevesó durante el Mundial, cuando Julián Álvarez dijo abiertamente que quería salir de su actual club para "cumplir un sueño", confiando en que eso ablandara la actitud de los dirigentes colchoneros y le dejaran salir al Barcelona. Sin embargo, el Atleti se ha mostrado tajante e impasible y ahora el argentino deberá recuperar el cariño de la afición rojiblanca a base de goles.

Se marcha antes de tiempo

El último momento polémico del día llegó al término del partido. La plantilla al completo del Atlético de Madrid se quedó a saludar a la afición después del empate ante el Villarreal (2-2) pero no lo hizo Julián Álvarez.

El delantero enfiló directamente y antes que nadie el camino de los vestuarios en solitario. Una decisión del club. Hasta dos empleados del Atlético de Madrid se llegaron a acercar a él para decirle que se marcha cuanto antes del terreno de juego.

De esta manera, el Atlético quería evitar un ambiente más hostil de la cuenta, ya que si Julián se hubiera acercado a la afición para saludar todo se hubiera caldeado un poco más.

Julián se llevó la última pitada mientras se marchó en solitario y un aficionado le arrojó una bufanda en su camino hacia el interior del estadio. Los ánimos están muy calientes con el argentino.